La tocofobia: el miedo a tener un hijo

Cuando el miedo llega a impedir el embarazo

Articulo original de las Dras. Franzisca Wadephul, Catriona Jones y Julie Jomeen, publicado en The Conversation. Traducción de NetDoctor.

El parto, y como consecuencia el embarazo, puede ser algo intimidante. Ciertos estudios muestran que para las mujeres primerizas, es un salto a lo desconocido. Los riesgos de complicaciones, malformaciones, dolor, la propia capacidad de dar a luz, la pérdida del control o las interacciones con los profesionales de la salud son preocupaciones, cuando no miedos, reales.

Incluso las mujeres que ya han tenido hijos pueden tener esos miedos, pues cada parto es diferente. Y si en el, o los nacimientos anteriores han tenido experiencias negativas, los miedos pueden ser más concretos. Esto resulta en que estas preocupaciones no sólo son normales, sino que sería anormal no tenerlas.

Mujer delgada midiéndose la cintura

Existen diferentes grados, desde una cierta ansiedad hasta quienes tienen auténtica fobia al parto, y como consecuencia, al embarazo. En algunos casos, esta fobia, conocida como tocofobia, es tan seria que evitan a toda costa quedarse embarazadas e incluso, si lo hacen, interrumpen el embarazo.

Miedo intenso

Se pueden emprender ciertas acciones que pueden ser efectivas en los casos de tocofobias graves. Pero sólo serán efectivas si las pacientes son capaces de revelar sus miedos (y sus médicos los toman en serio) o si médicos o comadronas son capaces de detectarlos. Esto no sólo requiere conciencia de la fotofobia y la capacitación para tratarla, sino conocer las herramientas necesarias y las pautas de atención necesarias que aseguren que la mujer recibe el tratamiento adecuado.

En la Universidad de Hull hemos trabajado los últimos diez años con los servicios locales, para asegurarnos de todo ello. Estamos desarrollando una vía de tratamiento de las mujeres con tocofobia, conjuntamente con profesionales de salud mental, comadronas y médicos.

La influencia de los medios sociales

La investigación pone de manifiesto la evidencia de que las experiencias negativas de otras mujeres pueden incrementar los miedos de otras mujeres. Pero también se da el caso de que hablar de esas experiencias supone una gran ayuda. Esto está demostrado en ciertos estudios, que concluyen que los grupos de ayuda y el hecho de compartir las experiencias ayudan a reducir la sensación de aislamiento, a la vez que proporcionan ánimos.

También hay resultados contradictorios: por una parte, las que encuentran que hablar de estos miedos resulta de ayuda y, del otro lado, quienes ven incrementada su tocofobia precisamente por conocer más sobre ellos. Esto último contradice ciertas investigaciones que aseveran enfáticamente que se debe hablar de los problemas pasados; es importante detectar el impacto que el divulgarlos pueda tener en nuestra interlocutora.

Hay casos, finalmente, de mujeres con experiencias traumáticas de parto, que comparten abiertamente, y que nunca recibieron la oportuna ayuda profesional, ayuda que con toda probabilidad mitigaría los efectos negativos de dichas experiencias.

Publicidad

El cuidado adecuado

Es completamente natural el miedo al embarazo y al parto, hasta el punto de que es hasta rara la mujer que no lo experimenta. Pero es importante saber que se debe animar a las mujeres que sobrepasan ese lógico miedo a hablar de ellos, y no sólo decirles que ese miedo es lógico y que “todo irá bien”. No les bastará que se les diga que todo el mundo pasa por esas preocupaciones, necesitan acciones concretas para superarlas.

Quede claro que esto no significa que todas las embarazadas que expresan sus preocupaciones deberían recibir tratamiento, sino sólo las que tienen miedos por encima de lo normal, incluso si no se las puede tachar de tocofóbicas. La ansiedad durante el embarazo se ha asociado con aspectos negativos tanto en la madre como en el hijo. Una intervención oportuna en el tiempo, o sea temprana, puede ser crucial en la evitación de problemas más serios.

Pero lo más importante es que todas las mujeres reciban la necesaria atención, incluyendo a las que experimentan excesivos miedos y a las que han tenido malas experiencias en anteriores embarazos. Estos cuidados disminuirán la probabilidad de desarrollar tocofobias tras un primer embarazo y también reducirán el número de experiencias negativas compartidas.

. . .

¿Le ha parecido interesante?

2 votos, media: 4.50 sobre 5

Comparta en Redes Sociales