Tifus: fiebre tifoidea

Pregunta

Tengo diarrea, cefalea intensa, falta de apetito y náuseas. Se sospechó fiebre tifoidea. Los resultados son: tífico o 1:160, Proteus OX 19 1:320, resto negativos. He evolucionado favorablemente. Lo que me inquieta es que una amiga en el segundo trimestre de embarazo empieza ahora con diarrea, cefalea y náuseas. Quisiera preguntar cuál es el mejor antibiótico para esta persona, y cuál es su pronóstico.

Respuesta

A continuación le comentaré algunos aspectos relacionados con la fiebre tifoidea que padecen ustedes y que tanto les preocupa.

La fiebre tifoidea, o más correctamente llamada fiebre entérica, es una enfermedad general caracterizada por fiebre y dolor abdominal, producida por gérmenes llamados Salmonella de los tipos Typhi y Paratyphi.

La infección se transmite a través del contacto íntimo con pacientes que sufren una infección aguda o son portadores crónicos (de hecho, el único huésped conocido de estas bacterias somos los seres humanos). La mayoría de las personas infectadas adquieren la infección por el consumo de agua o alimentos contaminados.

Básicamente es una enfermedad endémica (es decir, existe un nivel de infección más o menos constante) en la mayoría de los países en desarrollo y especialmente en Sudamérica, Centroamérica (incluido México, el país donde viven ustedes) y Asia, y está vinculada a zonas con un índice de crecimiento elevado, urbanización progresiva, tratamiento deficiente de residuos, problemas en el suministro de agua y sobrecarga de los sistemas sanitarios.

Un problema añadido en el tratamiento de estas infecciones es la resistencia a los antibióticos desarrollada por las Salmonellas en los últimos años.

El período de incubación de esta infección bacteriana oscila entre 3 y 21 días. El signo más destacado de la infección general es la fiebre prolongada y elevada que se acompaña a menudo de síntomas inespecíficos como escalofríos, dolor de cabeza, pérdida de apetito, tos, debilidad generalizada, dolor de garganta, mareos, dolores musculares, etc. junto con diarrea o estreñimiento y, ocasionalmente, dolor abdominal. Veo que usted presenta muchos de ellos y las pruebas realizadas han confirmado el diagnóstico de la infección.

En relación con su preocupación por la enfermedad de la gestante conocida de su madre y que resultó asimismo contagiada, le diré que al igual que usted está recibiendo un antibiótico específico, su tratamiento es también antibiótico, aunque ahora le comentaré algunos aspectos diferenciales.

Debido a la aparición de resistencias de estos gérmenes a muchos de los antibióticos empleados hasta hace bien poco, actualmente se recomienda realizar el tratamiento antibiótico con unas sustancias llamadas quinolonas, de las que destacaríamos por la experiencia de su uso el ciprofloxacino (que usted está tomando o ha tomado) y las llamadas cefalosporinas de tercera generación, de las que destacaré el antibiótico ceftriaxona, administrado por vía intramuscular o intravenosa.

Las quinolonas son los únicos antibióticos orales disponibles en el mercado en este momento. Habitualmente aconsejamos en estos casos un régimen de ciprofloxacino a una dosis de 500mg cada 12 horas durante 10 días. Sin embargo, comprobamos con preocupación como en los últimos años están apareciendo resistencias también a estos antibióticos.

Un ciclo de ceftriaxona a una dosis de 1g/día administrado por vía intramuscular o intravenosa durante 5-7 días probablemente sea suficiente para el tratamiento de los casos no complicados. Y es este el régimen terapéutico que yo aconsejaría para tratar a esa señora conocida de su madre, ya que al estar embarazada en su segundo trimestre está desaconsejado el uso del ciprofloxacino por los posibles efectos negativos sobre la salud del bebé con el riesgo de desarrollar malformaciones. El pronóstico dependerá del grado de afectación del enfermo, pero en general es bueno con la curación de la enfermedad por erradicación del germen causante de la misma.

Finalmente, me gustaría señalar la importancia de la prevención y el control de esta enfermedad infecciosa, destacando la necesidad de extremar las medidas higiénicas en la manipulación de los alimentos y el agua para evitar el contagio y la diseminación de la enfermedad. Aunque existe una vacuna específica para los viajeros que acuden a las zonas endémicas, sólo está indicada para las personas que viven en esa zona en caso de contactos íntimos o familiares de un enfermo portador crónico.

Cordialmente,
Dr. Salvador Pertusa Martínez.


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