Soy portadora del VPH

Pregunta

Hace un año me detectaron el virus del papiloma humano. Mi ginecóloga me dice que tengo una lesión en el cuello del útero y mi pregunta es ¿esa lesión puede llegar a convertirse en un tumor? o ¿es eso probable? También quiero preguntar sobre los casos de cáncer de útero en mujeres jóvenes y si son fáciles de detectar, curar y las posibles secuelas que puedan derivarse. ¿Tengo que preocuparme mucho por tener el VPH y por estas cuestiones? Muchas gracias.

Respuesta

Gracias por su confianza en NetDoctor.

Ante su primera duda, le debo decir que sí, claro que sí. Es este un tema sobre el que hemos informado y escrito mucho debido a lo importantísimo que es para la salud de las mujeres en general.

Las lesiones genitales de ciertos tipos del VPH (Papiloma virus humano) son por definición precancerosas, es decir, que tienen un riesgo apreciable de transformarse en cáncer de cérvix (cuello uterino) al cabo del tiempo, u otras formaciones cancerosas. Lo que ocurre es que esto no es matemático y muchas mujeres pueden tener en algún momento estas lesiones y no padecer jamás cáncer, para su fortuna, y otras, con poco que tengan, pueden tener la mala suerte de evolucionar a ello.

Por eso es tan importante la vigilancia y la prevención y por eso le puedo decir que, tanto es el empeño de ganarle terreno a este virus, que incluso ya se ha conseguido una vacuna frente al mismo que, teóricamente, de extenderse a toda la población de niñas y ser realmente efectiva, podría lograr que el cáncer de cérvix prácticamente desapareciese (la OMS calcula que se produciría una reducción de al menos el 70%).

Fíjese que muchos médicos consideran el cáncer de cérvix en sí mismo como una enfermedad de transmisión sexual más, al tratarse de una complicación última casi siempre derivada de la malignización de una o más células que produce a lo largo de los años este virus. Este virus se transmite por vía sexual generalmente y está muy extendido en la población, de manera que existe un gran número de hombres y mujeres que, aunque no tengan lesiones visibles, tuvieron en algún contacto sexual de su adolescencia o juventud un primer contacto con el virus y desde entonces son portadores silentes del mismo, pudiendo transmitirlo a parejas futuras con las que practiquen sexo sin protección, es decir, sin preservativo.

Ese estado de portador puede existir en muchas personas y no tiene mucho sentido identificar a unos o a otros por esa gran frecuencia (prevalencia) y además no suele servir de nada intentar tratamientos erradicadores contra este virus. Además, por otro lado sabemos también, tal y como le he remarcado, que es clave al producir cáncer cervical. Por todo lo cual, los ginecólogos centran todos sus esfuerzos en identificar las lesiones que, hayan o no surgido a consecuencia de la acción del virus, sean susceptibles de evolucionar a cáncer o ya sean en sí mismas lesiones compuestas por células atípicas, es decir, que sean un cáncer in situ.

Dicho todo esto, debe quedarle claro, ante todo lo que sabemos, que no se concibe hoy día que ninguna mujer que haya comenzado a tener relaciones sexuales no acuda al ginecólogo periódicamente de modo preventivo a revisarse, es decir, que no sólo se debe ir al ginecólogo cuando existen lesiones visibles producidas por este u otros virus, o de cualquier tipo, sino que se debe ir sistemáticamente de modo regular también cuando se está perfectamente sana y no se tienen lesiones de ningún tipo.

Existe un consenso médico claro (OMS y otros organismos) en torno a la necesidad de las revisiones ginecológicas preventivas, que establece como recomendable la práctica de revisiones ginecológicas periódicas (con intervalo de 1 a 5 años según grado concreto de riesgo), a todas las mujeres no sexualmente activas a partir de los 30 años y a todas las sexualmente activas a cualquier edad. En la revisión el ginecólogo hace una exploración vaginal sencilla, indolora y rápida del interior y del cuello cervical y cuando lo estima oportuno realiza un pequeño frotis con células del fondo vaginal (citología o prueba de Papanicolau) con objeto de estudiarlas al microscopio y detectar muy precozmente cualquier aparición de células anormales.

Gracias a esta actitud tan valiosa de medicina preventiva, se ha salvado la vida ya a millones de mujeres en el mundo y las cifras de mortalidad y morbilidad debidas a los cánceres de cérvix, vulvares, vaginales y de endometrio uterino han disminuido drásticamente hasta niveles muy bajos.

Es enormemente beneficioso para la mujer acudir al ginecólogo a revisiones periódicas, pues este tipo de enfermedades tan graves son sin duda alguna muy fáciles y sencillas de prevenir.

Así que, recapitulando, no se preocupe de que tenga que hacer lo debido con su ginecólogo en cuanto vigilancia y tratamiento, pues ya le he dicho que este virus es demasiado frecuente y que esta actitud es obligada en prevención con cualquier mujer, tenga o no tenga problemas añadidos.

En su caso, en absoluto tiene por qué tener ningún tumor pero ya sabe que debe acudir a sus revisiones ginecológicas como algo totalmente normal durante toda la vida. Sólo así podemos estar seguros de tener todas las opciones de tratar de modo sencillo, seguro y completamente a tiempo cualquier problema que pudiera surgir en su caso, como en el de cualquier otra mujer.

Cordialmente,
Dr. Alfonso J. Santiago Marí.


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