Sordera en los niños

Pregunta

Tengo 23 años y soy sorda de nacimiento. Ningún médico me ha dicho nunca ni la causa de mi sordera, ni las pruebas que tengo que hacer para averiguarlo, ni las posibles soluciones. Por ello, quiero saber tres cosas: 1) Cuáles pueden ser las causas de la sordera. 2) Qué pruebas que tengo que hacerme para averiguar la causa de mi sordera, y dónde. 3) Importante: Qué solución existe para las diferentes sorderas, y cuáles no tienen solución.

Respuesta

Comprenderás que a estas alturas nos resulte difícil, como a los médicos que te han tratado, aclarar las causas de tu sordera y las soluciones a tu problema personal. En cualquier caso, a continuación intentaremos responder algunas de tus preguntas que como es lógico te tienen tan preocupada.

Es bien conocido que la pérdida de audición en los primeros años de la vida puede producir retrasos a la hora de hablar y alteraciones en el lenguaje y en el desarrollo cognitivo. En algunos casos estos retrasos y alteraciones se pueden prevenir. Por ello, es muy importante la identificación lo más precoz posible de la pérdida de audición en el niño.

Sabemos que 2 de cada 1.000 niños sufrirán sordera en su infancia más precoz. También, que la mayoría de los niños desarrollarán algún tipo de pérdida de audición en relación con infecciones de los oídos durante el período que va desde el nacimiento hasta los 11 años de edad. Resulta fundamental, pues, intentar conocer las causas de esa pérdida de audición y a continuación expondremos las posibles etiologías.

Básicamente, la pérdida de audición puede clasificarse de la siguiente forma:
De conducción, es decir, aquella producida por cualquier causa que de alguna forma limite la cantidad de sonido del exterior que alcanza el oído interno. Ejemplos: tapones de cerumen que obstruyen en conducto, supuración del oído por perforación de la membrana timpánica, fijación de la cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo) que impide una correcta transmisión del sonido a los oídos medio e interno, etc.

Neurosensorial, es decir, cuando se afecta el oído interno, la cóclea (importante estructura del oído interno) o el nervio auditivo que conduce la información del oído interno al cerebro.

Mixta, es decir, una combinación de las anteriores.

Central o neuropatía auditiva. Se refiere a la afectación de las áreas cerebrales que controlan la audición encontrándose los oídos medio e interno indemnes.

Las principales causas de hipoacusia o sordera de conducción son:
En el oído externo: anomalías congénitas, infecciones y traumatismos.

En el oído medio: anomalías congénitas, infecciones, perforación de la membrana timpánica y tumores.

Los trastornos del oído interno ocasionan la llamada hipoacusia o sordera neurosensorial. Distintos trastornos o enfermedades pueden afectar a la cóclea, al nervio acústico, al canal auditivo interno o al cerebro ocasionando la pérdida de audición.

Desarrollaremos a continuación algunas ideas a este respecto porque pensamos que podrían aclarar algunas de las dudas que nos planteas en tu correo.

La pérdida congénita de audición es cualquier pérdida auditiva que se produce en el momento del nacimiento o tras un breve período tras el mismo. Puede ser hereditaria o no hereditaria. Las causas no hereditarias incluyen el daño a la cóclea en desarrollo producido por infecciones intrauterinas, medicamentos o toxinas que tienen un efecto teratogénico (es decir, que ocasiona malformaciones) sobre el oído del feto en desarrollo (ciertas drogas, alcohol, ciertos medicamentos).

Las infecciones congénitas ocasionadas por el Citomegalovirus, la toxoplasmosis, el virus de la rubéola o la sífilis se han asociados con hipoacusia o sordera neurosensorial. La pérdida auditiva que aparece en estos casos es, con frecuencia, progresiva o de aparición tardía. La infección congénita por Citomegalovirus es la infección intrauterina más común en los humanos y es la que con mayor frecuencia produce sordera neurosensorial. Es posible que éste sea tu caso.

Otras posibles causas son las malformaciones congénitas, las fístulas perilinfáticas y las causas hereditarias.

La sordera neurosensorial adquirida, por otra parte, es aquella que no está presente en el momento del nacimiento ni se hereda. Las principales causas de este tipo de pérdida auditiva son la prematuridad, las infecciones, la hiperbilirrubinemia o aumento del nivel sanguíneo de bilirrubina (un pigmento que produce el hígado), las toxinas que afectan al oído, el excesivo ruido y algunos tumores.

Destacaremos en este capítulo la meningitis bacteriana ya que es la causa más común de sordera adquirida en la infancia. La pérdida de audición permanente puede ser causada por el daño a la cóclea, al laberinto o al nervio acústico producido por la invasión directa de las bacterias o por la respuesta inflamatoria desencadenada por la infección. Los niños que han sufrido una meningitis bacteriana deberían ser evaluados en profundidad por un otorrinolaringólogo.

Otra causa bastante común son los fármacos llamados ototóxicos, es decir, tóxicos para los oídos: algunos antibióticos como los llamados aminoglucósidos, algunos diuréticos o medicamentos usados para bajar la presión arterial o ayudar a orinar, la aspirina u otros.

En cuanto a las pruebas usadas para evaluar al paciente con sordera es importante conocer que, en Medicina, una de las herramientas más potentes para intentar conocer las causas o los mecanismos que producen la enfermedad es empezar preguntando al paciente para elaborar su historia clínica. A continuación es necesario realizar una exploración física detallada y, por último, solicitar determinadas pruebas complementarias que nos ayudarán a confirmar o descartar nuestra hipótesis diagnóstica elaborada a partir de los datos iniciales.

En el caso que nos ocupa sería necesario, a nuestro juicio, realizar una audiometría y probablemente otras pruebas más complejas como los llamados potenciales evocados, pruebas de electrofisiología, TAC y RMN cerebral, etc., al alcance del otorrinolaringólogo (ORL), preferiblemente subespecializado en el campo de la audiología, que debe ser el especialista que evalúe en profundidad y trate a este tipo de pacientes.

Por último, unos breves apuntes sobre el tratamiento. Las diferentes opciones terapéuticas para niños con hipoacusia o sordera dependerán de la causa de la enfermedad; por ello es muy importante, como decíamos, intentar aclarar esa causa, cuando sea posible. Por ejemplo, una otitis media aguda debería ser tratada con antibióticos; los tapones de cerumen, extraídos con lavados óticos; si se sospecha de determinados fármacos ototóxicos que causen pérdida auditiva reversible, suspenderlos y sustituirlos por otros. Algunas de las causas antes comentadas precisarán una intervención quirúrgica.

Finalmente, los audífonos o dispositivos de amplificación del sonido se recomendarán a los niños con sordera neurosensorial bilateral o hipoacusia de conducción permanente. Los implantes cocleares son una buena opción para niños o incluso para adultos con sordera bilateral profunda en los que el audífono no ha mostrado beneficio. Este podría ser tal vez tu caso.

De cualquier forma, nuestra recomendación final es que visites a un equipo médico especializado en este tipo de problemas.

Cordialmente
Dr. Salvador Pertusa Martínez.


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