Síndrome de Ménière

Pregunta

Padezco síndrome de Ménière con pérdida de audición del oído izquierdo del 70% (con audífono que de poco me vale) y un 50% en derecho. Hace un año tuve una crisis en el derecho y sufrí la pérdida de un 80% que he vuelto a recuperar, pero que es posible vuelva a tener y no recuperar. Mi otorrino no me da solución, tan sólo aceptar que me voy a quedar sorda. Los vértigos me dieron bastante fuertes pero hace un año que no tengo, aunque a veces sufro de cierta inestabilidad. ¿Con medicación podría evitar la sordera? ¿Me agrava la enfermedad el tener la malformación de Arnold Chiari? De momento estoy con seguimiento por el neurólogo y todo da normal, con algún pequeño síntoma poco frecuente. Soy trabajadora en activo y madre de familia, con padres y suegros mayores. Si me quedo sorda, poco voy a poder ayudar a los demás y en el trabajo menos... ¿Existe alguna solución efectiva? Gracias.

Respuesta

El síndrome de Ménière, enfermedad que usted padece, puede llegar a ser bastante incapacitante.

Este proceso se caracteriza por un trastorno del control de la presión de un líquido que circula por el interior del oído interno denominado endolinfa. Este problema se traduce en una hiperpresión endolinfática que origina tres síntomas cardinales, que son el vértigo periférico, el tinnitus (ruidos o zumbidos anómalos en los oídos) y la pérdida progresiva de audición (hipoacusia).

La razón de que se produzca vértigo, además de los dos síntomas auditivos que le he comentado (tinnitus e hipoacusia), es que el oído interno es un órgano esencial, aparte de para oír, para el adecuado sentido del equilibrio. Cuando estamos de pie, sentados o tumbados y con los ojos cerrados, nosotros sabemos exactamente en qué postura nos encontramos y eso es gracias a la información estática que nos proporcionan nuestros oídos internos.

Cuando el oído interno enferma, este aparato sensitivo tan importante se trastoca en su funcionamiento y es cuando aparece el vértigo, en el cual no tenemos una noción clara de la posición que tenemos y nuestras referencias espaciales cambian continuamente de ubicación, provocándonos un mareo típicamente giratorio (en este tipo de mareo las cosas parecen dar vueltas en torno a nosotros.)

Según lo que usted comenta, tiene una hipoacusia importante y además bilateral, lo cual no es lo habitual (como mucho uno de cada 3 pacientes con síndrome de Ménière padece la enfermedad en los dos oídos con pérdida de audición en ambos).

Entiendo su preocupación al respecto de esta merma auditiva y lo que ello puede afectar a su vida cotidiana y a sus tareas, pero también le puedo decir que su hipoacusia no tiene por qué progresar.

El tratamiento que recibe parece adecuado para intentar mitigar los síntomas y controlar de algún modo la evolución de la enfermedad, pero siento comentarle que desgraciadamente aún no existe un tratamiento curativo como tal, por tratarse de una enfermedad cuya causa se desconoce. Si se supiera cuál es la causa de esta enfermedad estaríamos más cerca de poder disponer de un remedio eficaz para su tratamiento.

En casos de importante discapacidad por vértigos continuos se puede proponer la intervención quirúrgica del oído, pero esto sólo se debe proponer al paciente cuando éste prefiere las complicaciones de esta operación a seguir padeciendo la enfermedad.

La intervención clásica que se practica en la enfermedad de Ménière, consiste básicamente en la supresión total de estructuras nerviosas relacionadas con la transmisión del vértigo, como la eliminación del laberinto (laberintectomía, la cual conlleva sordera definitiva) o la sección del nervio del equilibrio. Son intervenciones traumáticas y se proponen sólo en casos extremos por lo general.

Respecto a su pregunta sobre si el síndrome de Arnold Chiari (malformación craneocervical), que también padece, puede tener relación o no con el de Ménière, le puedo decir que sí que puede existir relación entre el vértigo como tal y este tipo de malformación, pero no parece existir un fundamento evidente en la literatura médica que ponga en relación una y otra enfermedad como entidades asociadas en su patogenia.

Cordialmente,
Dr. Alfonso Santiago Marí.


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