Riesgo de hernia de disco

Pregunta

El 16 de septiembre, al realizar un movimiento de inclinación y giro, sentí una punzada en la zona lumbar baja. El dolor producido no era tan intenso como en otras ocasiones que he padecido lumbago, pues me permitió ir por mi propio pie hasta la cama y a los pocos días era tan sólo un dolor molesto, no un dolor agudo, y una sensación de parestesia en el pie y en la pierna. A las cinco semanas fui a mi médico y me prescribió Acabel durante dos semanas. Aunque me ha mejorado, sigo teniendo una sensación de dolor molesto que no acaba de quitarse y las sensaciones de parestesias intermitentes continúan. Debo decir que hace aproximadamente un año, al coger una mesa me sucedió algo parecido pero más leve, el dolor cedió a los pocos días y sólo me dejo una sensación de leve entumecimiento en una zona del pie, que sólo se mostraba cuando estaba mucho tiempo conduciendo o sentado. Mi médico de cabecera no me dio muchas explicaciones y dijo que era necesaria una radiografía que tardarán previsiblemente varios meses en realizarme. Actualmente evito coger pesos, y procuro adoptar posturas más higiénicas al estar sentado y dormido, pese a lo cual las molestias no remiten, y cualquier pequeño esfuerzo, o simplemente estar un rato de pie, hace que aumenten las molestias. Doy un paseo la mayor parte de los días de aproximadamente 45 minutos. ¿Es bueno? ¿Es malo? Puesto que no noto una mejora sustancial, estoy preocupado ¿puede constituir algún problema crónico? He leído que si en un plazo de 6-8 semanas las molestias no remiten, el problema puede cronificarse. ¿Es cierto? ¿Debo acudir a un fisioterapeuta o algo similar?

Respuesta

La explicación que nos proporciona acerca de cómo comenzó a sufrir el intenso dolor lumbar tras agacharse es muy ilustrativa de la forma más habitual de aparición de una hernia discal.

El movimiento de agacharse y torsionar la columna vertebral al mismo tiempo es probablemente el gesto físico más peligroso de los que se pueden llevar a cabo en relación a la presión sobre los discos intervertebrales, y puede favorecer el desarrollo de una lesión en un anillo intervertebral, produciéndose con ello una hernia de disco intervertebral.

Por ello es muy importante seguir el consejo de agacharse doblando las rodillas y no agacharse nunca doblando la columna, y menos aún torsionándola al mismo tiempo. Ese movimiento genera una importante presión desigual sobre los discos intervertebrales (más en los lumbares) que puede determinar la rotura de alguno por el anillo que lo rodea, permitiendo la salida del núcleo pulposo del disco y produciendo la temida hernia discal.

Esta salida del núcleo del disco puede comprimir alguna estructura nerviosa (médula espinal o nervios raquídeos que se originan de la misma) ocasionando así los signos neurológicos habituales (dolor, parestesias); y cuando esta compresión es más lesiva, una interrupción de la función de conducción del nervio afectado, dándose así, además, pérdida de sensibilidad y/o de fuerza muscular (de aquellos músculos inervados por el nervio lesionado).

De todo lo dicho no quiero que deduzca que yo estoy seguro de que usted tiene una hernia discal, pues dicho diagnóstico sólo se puede establecer por un médico tras una adecuada exploración y con el apoyo de las pruebas de imagen correspondientes. Tan sólo quiero que comprenda que sería coherente, a juzgar por su relato, el padecimiento de dicho trastorno, sobre todo teniendo en cuenta también los síntomas que sigue padeciendo.

Por otro lado, quiero aclararle que el andar en principio no le perjudica, salvo que empeoraran sus síntomas neurológicos, y que su caso no requiere de ninguna fisioterapia específica que fuera imprescindible para recuperarse. Tan sólo se recomienda dormir sobre cama dura, prevenir el agravamiento de lesión ya existente (por levantar peso, volver a agacharse de modo imprudente, etc.) y tener paciencia.

Con el tiempo, la mayor parte de las hernias que han sido tratadas con tratamiento conservador (sin cirugía) van remitiendo en el dolor. Pueden quedar parestesias y algún déficit sensitivo (adormecimiento de algún área de piel) pero lo común es que poco a poco todo vaya volviendo a la normalidad, lo cual puede requerir en algunos casos bastantes meses. Cuando esto no es así y la evolución no es adecuada, el dolor persiste y los signos neurológicos se suceden y/o agravan, sobre todo en caso de parálisis muscular, está indicada la intervención quirúrgica y tanto más urgente cuanto más veloz sea la instauración y la gravedad de la sintomatología neurológica.

No levante peso bajo ningún concepto y no se agache del modo en que todos, de manera muy desaconsejable, por instinto solemos hacer; procure seguir con su vida activa; acepte el tratamiento con antiinflamatorios y/o relajantes musculares que sus médicos le puedan recomendar; aplíquese calor local seco en la zona afecta y procure dormir en cama no blanda. Si sigue estos consejos, hará todo lo posible por recuperar una espalda libre de problemas.

Por último, le aconsejo que lea estas otras consultas en las que otras personas consultaron por casos muy parecidos al suyo:

Dolor lumbociático: http://www.netdoctor.es/preguntas/1000pregunte8.jsp?maidFaq=842

Hernia discal: http://www.netdoctor.es/preguntas/1000pregunte8.jsp?maidFaq=899

Síndrome ciático: http://www.netdoctor.es/preguntas/1000pregunte8.jsp?maidFaq=814

Cordialmente,
Dr. Alfonso J. Santiago Marí.


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