Reflujo vésico-ureteral

Pregunta

Mi hija de cuatro meses padece reflujo vesico-uretral bilateral de grado V. Desearía información y soluciones quirúrgicas recomendadas, si las hubiese.

Respuesta

El reflujo vésico-ureteral es una anomalía en la que la orina, en vez de descender desde el riñón hacia la vejiga por los dos conductos que comunican ambas estructuras (uréteres), es capaz de retornar en ascenso de nuevo a los uréteres y al riñón. Este trastorno congénito suele afectar a poco más del 1% de los bebés.

Ésta no es la situación normal, pues lo que debe ocurrir es que la orina vaya cayendo a la vejiga y que en ningún momento pueda volver atrás, gracias a una válvula en la unión del uréter con la vejiga que impide su retorno.

Cuando este sistema valvular es defectuoso, por causa congénita (reflujo primario), la orina, al acumularse en el riñón, es capaz de ir ejerciendo presión sobre los uréteres y sobre el riñón y con ello puede acabar deformando esas vías excretoras y los conductos renales (cálices). Al suceder esto puede acabar produciéndose insuficiencia renal.

Además de eso, como en la vejiga puede llegar a haber algunas bacterias, éstas pueden ascender sin barreras hasta los uréteres y el riñón, llegando a producir infecciones urinarias que pueden ser pielonefritis cuando afectan claramente al riñón. De hecho, en numerosas ocasiones se descubre este problema en un bebé cuando se le diagnostica una primera infección urinaria; es ésta una manera muy habitual de manifestarse la enfermedad, que en principio es asintomática, así como también es muy común el padecer infecciones repetidas, lo que suele hacer necesario el consumo reiterado de antibióticos.

Dependiendo del grado de dilatación y deformación de las vías renales, el reflujo vésico-ureteral se puede clasificar en 5 grados. Por lo que usted comenta, su hija padece un grado V y además es bilateral; esto significa que es notable la dilatación de las vías renales y que se ha producido una importante deformidad anatómica asociada, lo cual puede venir acompañado de un deterioro más o menos evidente de la función renal.

Cuando el grado del reflujo es de I a III se suele recomendar tan sólo el optar por pautas de prevención de la infección urinaria, con antibióticos, controles seriados de imagen de los riñones y vías excretoras y análisis periódicos de función renal, con la esperanza de que el reflujo se cure por sí solo. Esto sucede en un porcentaje mayoritario de casos antes de los 3 años de edad (80% en grados I y II, y 40-50% en grado III). En estos grados el riesgo de deterioro de la función renal no suele producirse mayoritariamente y se puede decidir esta conducta médica conservadora.

Sin embargo, cuando hablamos ya de grados IV y V, es más difícil que el reflujo pueda desaparecer por sí solo, y suele indicarse con más frecuencia la intervención quirúrgica, sobre todo si el niño supera ya los dos años de edad, precisamente para evitar que pueda derivar en una insuficiencia renal. La operación también suele indicarse en caso del reflujo de bajo grado que persista en el niño más allá de los 5 años, en los casos en que las infecciones urinarias sean muy repetidas y frecuentes y haya fracasado todo tratamiento conservador.

Los resultados de la intervención suelen ser bastante buenos, con un porcentaje de solución del problema del 95% ó más, según los diferentes estudios. Las técnicas empleadas pueden ser varias, pero todas persiguen la recuperación de la normalidad anatómica, con una adecuada implantación del uréter en la vejiga que impida el retorno de la orina hacia el riñón.

Incluso en los casos de reflujo vésico-ureteral de grado V se puede optar por no ir desde el principio a la solución quirúrgica, hacer la adecuada profilaxis antibiótica, y esperar a ver si éste desaparece por sí solo, lo cual puede suceder en el 15-20% de los casos. Pero lo cierto es que, cuando el niño llega a los dos años y el reflujo persiste, no suele haber más remedio que recurrir a la intervención quirúrgica por una cuestión de prudencia.

Cordialmente,
Dr. Alfonso Santiago Marí.


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