¿Qué es la diabetes?

Pregunta

¿Qué es la diabetes? ¿Es cierto que al tener diabetes infantil se muere alrededor de los 30 años? ¿Qué pasa con el exceso de azúcares? ¿Cómo se sabe si tienes diabetes o no?

Respuesta

Gracias por su consulta a NetDoctor. Intentaré aclararle en pocas palabras todas sus dudas acerca de un tema tan amplio como lo es la diabetes.

Para empezar me gustaría dejarle claro que la diabetes infantil o juvenil no conduce a la muerte en edad temprana si la persona observa un adecuado control de su enfermedad.

Existen básicamente dos tipos de diabetes, la del joven (tipo I) y la del adulto (tipo II). La segunda es mucho más frecuente y suele aparecer a partir de los 30 años como muy pronto, sin embargo la de tipo juvenil se suele presentar en la infancia o en la adolescencia.

Las causas por las que se producen ambas son también distintas. En la diabetes juvenil lo que ocurre es que el páncreas, que es la glándula productora de hormonas metabólicas (Insulina, Glucagón,...) necesarias para aprovechar los azúcares, se va deteriorando por un proceso autoinmune progresivo. Un proceso autoinmune es aquel en el que las defensas del organismo emprenden una acción contra un tejido del propio cuerpo por error, como si creyese que es una bacteria, por ejemplo. Eso hace que el páncreas tenga cada vez menos capacidad para secretar la Insulina necesaria.

En la diabetes tipo II el problema se produce básicamente por el aumento de resistencia por parte del hígado y otros tejidos a la acción de la Insulina, y esto suele estar asociado a la obesidad.

Así pues, teniendo en cuenta que la Insulina es necesaria para ingresar el azúcar circulante en el hígado para su almacenamiento, es fácil entender que la primera consecuencia de la diabetes va a ser la acumulación de este azúcar (glucosa) en la sangre (hiperglucemia).

Ese nivel excesivo de glucosa en sangre hace que el riñón no sea capaz de retener toda la glucosa “sobrante” y que ésta esté por tanto presente en la orina, cuando lo normal en una persona sana es que no haya nada de glucosa en la misma. Asimismo esa glucosa que sobrecarga de trabajo al riñón ocasiona una mayor pérdida de agua con la orina por “arrastrarla” consigo, por lo que se orina más cantidad y más a menudo (poliuria) y aparece más fácilmente la sed que en una persona no diabética (polidipsia).

Por otro lado al estar el hígado bastante desabastecido de glucosa no está bien preparado para atender a las necesidades de suministro de nuestro organismo, y sobrevienen por tanto la pérdida de peso, la sensación intensa de hambre, el cansancio, el abatimiento general y con ello el riesgo de cetosis (una situación límite de precariedad que se da ocasionalmente en el diabético mal controlado en la cual el cuerpo obtiene energía únicamente con los lípidos -grasas- y por vías metabólicas de emergencia, lo que acarrea efectos tóxicos globales en todo nuestro organismo).

La diabetes desgraciadamente aún no puede ser curada definitivamente, pero sí podemos controlarla de modo bastante eficaz gracias a las inyecciones de Insulina y otras medicinas. Esto es importante no sólo para evitar los síntomas desagradables de los que antes hemos hablado, sino principalmente para disminuir al mínimo posible las complicaciones tardías de esta enfermedad, que son básicamente las que se dan por el deterioro progresivo de los vasos sanguíneos.

Dichas complicaciones no tienen por qué aparecer en un diabético, de uno u otro tipo, que esté óptimamente controlado en su enfermedad desde el momento del diagnóstico de la misma. El modo más eficaz de minimizar al máximo el deterioro que produce esta enfermedad es siguiendo una serie de normas preventivas básicas que se pueden resumir en las siguientes:
No fumar ni abusar del alcohol.

Respetar estrictamente la medicación que le haya prescrito su médico.

Practicar ejercicio regularmente pero no en los momentos previos o inmediatamente posteriores a las comidas o tras aquellos de especial estrés, pues es en tales situaciones en las que la glucosa en sangre, como anteriormente dijimos, no se encuentra excesivamente alta, y el efecto e incremento del consumo de la misma por los músculos debido al ejercicio puede provocar una hipoglucemia (bajada excesiva de glucosa en la sangre que puede llevar al coma y provocar efectos muy perjudiciales al organismo). Un ejercicio ideal para cualquier edad es el caminar un mínimo de treinta minutos diariamente, tras una hora o dos después de haber comido o desayunado. Es importante tener una vida físicamente activa; el temor a la hipoglucemia no debe impedir a las personas diabéticas el llevar a cabo todos los días una buena pauta de ejercicio. Realizar controles analíticos habituales en casa con un aparato de autocontrol del nivel de glucosa.

Mantener una dieta variada y equilibrada, pero adaptada a la necesidad del diabético de consumir con prudencia los alimentos ricos en azúcares (dulces, patatas, pastas, cereales, frutas...)

Es muy importante luchar contra la obesidad. Este factor de riesgo de la enfermedad constituye un elemento clave que se debe combatir para controlar mejor la diabetes, especialmente en la diabetes tipo II, del adulto.

Respecto a su última pregunta acerca de cómo saber si se tiene o no diabetes, creo que queda contestada por lo expuesto anteriormente; los síntomas que le he explicado deben dar la voz de alarma sobre una posible diabetes.

El paso siguiente debe ser la consulta con el médico, que mediante las determinaciones oportunas será capaz de confirmar o descartar la enfermedad. De las pruebas que el médico puede solicitar, la más elemental de todas es el análisis de glucosa en sangre con el fin de detectar la hiperglucemia.

Confío en que haya servido todo lo dicho para aclarar sus dudas sobre una enfermedad tan frecuente en nuestro mundo y que por ello interesa e implica a tantas personas.
Cordialmente,
Dr. Alfonso Santiago Marí


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