Polineuropatías

Pregunta

Empezó con un calambre en el dedo pequeño de la mano derecha. Iba y venía. El traumatólogo pidó una electromiografia. Resultado: 1. La neurografia motora de nervios medianos y cubitales muestra velocidades de conducción normales. 2. La neurografia sensitiva de los nervios medianos y cubitales muestra velocidades de conduccion lentificadas (en ambos miembros superiores). 3. Datos compatibles con una polineuropatía axonal (no motora por el momento), sistemica, familiar (multicompresiva), etc. Pendiente pruebas para determinar etiología. No soy diabética ni hay nadie en mi família que sufra de diabetes. Me gustaría saber cuales son las posibles causes de este diagnóstico y cuál es el tratamiento que suele aplicarse. También me gustaría saber para qué sirve la prueba de la tolerancia a la glucosa en este caso concreto. ¡Gracias!

Respuesta

Su consulta contiene información médica lo suficientemente detallada como para poder comentarle bastantes datos que serán de su interés.

En principio, según nos revela, ha empezado a padecer un trastorno, probablemente doloroso, de la motilidad del dedo de la mano derecha que se manifestó por calambres recurrentes en dicha zona.

La electromiografía que le practicaron aporta el dato de incuestionable valor que delata una disminución de la velocidad de conducción, lo cual es más característico de la polineuropatía desmielinizante que de la axonal, pero de cualquier modo, lo que sí que es cierto es que se trata de un cuadro neuropático de muy lenta instauración al parecer (curso crónico) y que existe una trastorno de la velocidad del impulso sensitivo nervioso, a juzgar por el estudio electrográfico, que presenta una distribución bilateral de los nervios mediano y cubital.

Ese dato nos indica que existe algo que está produciendo una lesión simétrica y multifocal en esas estructuras nerviosas más prolongadas de ambos brazos, que son las que suelen afectarse primero en cualquier proceso de polineuropatía (si bien es cierto que es mucho más común que exista inicialmente una afectación previa predominante de los miembros inferiores, más que de los superiores).

Tomando como base todos estos datos, hay causas de polineuropatía que bien pudiéramos ya descartar, como las causas de mononeuropatía simple o múltiple, las que producen polineuropatías predominantemente motoras, o las de polineuropatías agudas (las que se establecen en un periodo corto de tiempo, como las porfirias o las producidas por ciertas intoxicaciones).

Eso hace que cualquier médico deba pensar como primera opción en la polineuropatía axonal crónica más frecuente, que es la que se produce por causa metabólica y más concretamente por diabetes mellitus.

Esa es la razón de que le hayan realizado o quieran realizar un test de tolerancia a la glucosa, porque mediante el mismo se puede diagnosticar una diabetes que en principio no se muestre claramente, o determinados estados de intolerancia parcial a la glucosa en los que sin establecerse una diabetes franca existe una resistencia a la acción de la insulina y por tanto la hipotética posibilidad de un daño metabólico a largo plazo.

Deduzco de su relato que finalmente la diabetes ha quedado en su caso claramente descartada (no importa con ello que hubiera podido tener o no antecedentes familiares de la enfermedad), pero que no ha sido posible llegar a una conclusión certera de la causa concreta de su polineuropatía.

La lista de otras posibles causas de polineuropatía axonal es considerable. De ella podemos destacar: el consumo excesivo y prolongado de alcohol, el déficit de vitamina B12, el consumo continuado de algunos fármacos (Amiodarona, Fenitoína, Disulfirán, Hidralacina, Metronidazol, Isoniacida, Piridoxina, Nitrofurantoína, etc.), exposición prolongada a ciertos tóxicos (arsénico, acrilamida, disulfuro de carbono, talio, sustancias usadas en insecticidas y plaguicidas, etc.), enfermedades crónicas como la insuficiencia renal, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o la enfermedad celíaca, enfermedades autoinmunes como la cirrosis biliar primaria, otros procesos como la amiloidosis o ciertas enfermedades de la médula ósea (Policitemia Vera, Mieloma múltiple).

Otras enfermedades posibles son algunas polineuropatías congénitas, que a pesar de su nombre pueden manifestarse en edad adulta (adrenomieloneuropatía, polineuropatía ligada al cromosoma X, etc.) El dianóstico concreto no es fácil y a veces no es posible identificar de modo exacto la causa del problema.

El tratamiento debe inicialmente perseguir la eliminación del mal que produce el trastorno, cuando se conoce, lo cual no siempre es posible. En caso de eliminarse la causa, el pronóstico suele ser bueno pues la capacidad regenerativa de los axones periféricos es notable, produciéndose frecuentemente una normalización completa en un tiempo de varios meses a lo sumo.

Cuando no se ha podido descubrir la causa o ésta no es eliminable, el tratamiento, desgraciadamente, no permite retardar el proceso evolutivo de la enfermedad y suele limitarse al cuidado de la sintomatología.

Existen algunas sustancias terapéuticas que podrían ayudar a retrasar la progresión de la enfermedad (péptidos de trofismo y regeneración neuronal, inhibidores enzimáticos...), pero por el momento siguen perteneciendo al campo de la investigación.

Los principales objetivos del tratamiento sintomático son, por un lado, suprimir o al menos aliviar el dolor, y, por otro, recuperar fuerza muscular cuando existe un déficit motor claramente establecido. Para la analgesia se emplean antidepresivos tricíclicos (Amitriptilina, Nortriptilina) y anticonvulsivantes (Gabapentina, Carbamacepina, etc.). Para la debilidad muscular se recomienda tratamiento fisioterápico principalmente.

La polineuropatía es una enfermedad cuya causa es muy importante descubrir. La diabetes, por ejemplo, tiene en la polineuropatía axonal su complicación más frecuente, y es una causa tratable que hace potencialmente reversible este trastorno neurológico.

De todos modos, quiero tranquilizarle comentándole que las polineuropatías son enfermedades de un curso a veces extremadamente lento, pudiendo llegar a requerir de incluso décadas para producir déficits motores importantes

Cordialmente,
Dr. Alfonso Santiago Marí.


¿Le ha parecido interesante?

Comparta en Redes Sociales