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Páncreas: quistes

Pregunta

Me han diagnosticado un cistoadenoma seroso en cabeza de páncreas de 2cm. En este momento es asintomático y no hay afectación de ningún otro órgano o conducto. ¿Qué tratamiento debo seguir? ¿Tipo de vida? ¿Qué sintomas o complicaciones puede tener?

Respuesta

En el páncreas pueden presentarse diferentes tipos de quistes y distinguir entre estas variadas lesiones tiene importantes implicaciones pronósticas y terapéuticas.

Básicamente, desde el punto de vista patológico las lesiones quísticas del páncreas se pueden dividir en: quistes de retención, pseudoquistes y quistes tumorales. Nos centraremos en esta revisión en el análisis de los últimos y, especialmente, de los cistoadenomas serosos.

Existen 4 tipos de quistes pancreáticos tumorales:
Cistoadenoma/cistoadenocarcinoma mucinoso.

Ectasia ductal mucinosa (neoplasia mucinosa papilar intraductal)

Cistoadenoma seroso

Neoplasia quística papilar.

El cistoadenoma/cistoadenocarcinoma mucinoso es el quiste más común, seguido por el cistoadenoma seroso.

El cistoadenoma seroso se presenta con frecuencia en mujeres de mediana edad y tiene una distribución homogénea a lo largo de todo el páncreas. Las lesiones mayores de 4cm son las que con mayor probabilidad ocasionarán síntomas.

El tumor puede llegar a ser muy grande y producir síntomas por el desplazamiento de órganos vecinos. Se compone habitualmente de una constelación de pequeños quistes revestidos por células ricas en glucógeno. Afortunadamente, estas lesiones tienen un potencial muy bajo para malignizarse.

El mayor reto en el diagnóstico de las lesiones quísticas pancreáticas viene determinado por el llamado diagnóstico diferencial entre un pseudoquiste, un cistoadenoma seroso y un cistoadenoma/cistoadenocarcinoma mucinoso. Se debería sospechar un cistoadenoma seroso cuando la lesión muestre múltiples pequeños quistes o microquistes y el líquido del quiste sea delgado y acuoso.

Sin embargo, estas características generales no siempre permiten el diagnóstico exacto. El examen citológico, es decir, de las células del líquido del quiste, puede permitir el diagnóstico si se detectan células ricas en glucógeno (cistoadenoma seroso) o que contengan mucina o moco (lesiones mucinosas).

Se ha informado que el análisis de muestras del líquido del quiste midiendo marcadores tumorales (CEA, CA 19.9 y otros) mejora la fiabilidad diagnóstica. Diferentes pruebas de imagen (escáner, resonancia magnética nuclear, ecografía endoscópica) pueden permitir la discriminación entre los diferentes tipos de lesiones.

Cuando se obtiene un diagnóstico exacto de cistoadenoma, su manejo viene determinado por los síntomas, la progresión del tumor y su localización. Los cistoadenomas serosos sintomáticos o grandes deberían ser extirpados quirúrgicamente (pancreatectomía distal o resección de la porción más distal del páncreas en las lesiones del cuerpo o de la cola del páncreas; y pancreatoduodenostomía en las lesiones que afectan a la cabeza del páncreas y que consiste en la extirpación de la cabeza del páncreas y del duodeno).

Los cistoadenomas serosos pequeños, asintomáticos y que no aumentan de tamaño, como parece ser el suyo, pueden ser vigilados periódicamente ya que el riesgo de que se hagan malignos es pequeño.

El paciente puede hacer una vida completamente normal y no se requiere ningún tipo especial de alimentación.

Cordialmente,
Dr. Salvador Pertusa Martínez.

27 Octubre 2008