Mi hijo fuma canutos

Pregunta

Tengo un hijo de 16 años en el que confiaba plenamente. Es jugador de baloncesto, deportista, y lo creía responsable a la hora de salir con sus amigos. Su aparente actitud ante problemas como las drogas, etc. así me lo confirmaban. Pero he descubierto por casualidad que ha empezado a fumar porros y que ha conocido a gente poco recomendable. Mi primera reacción ha sido castigarlo, ya no sale de noche y procuro controlarlo todo el tiempo que mi trabajo me permite, pero estoy muy asustada. No sé cómo afrontar el problema. Si lo castigo más su venganza podrá ser hacerlo peor, si no lo hago le estaré dando una libertad que no sabe utilizar. Se niega a ir a un psicólogo y aunque yo hablo con él e intento mostrarme dialogante para que comprenda donde se está metiendo, él considera que es algo que "todos hacen" y que "no es para tanto". Se niega a hablar del tema. Creo que estoy muy a tiempo de ayudarlo pero no sé cómo, lo cual me provoca un estado permanente de ansiedad que influye en mi vida familiar y laboral. Aún no se lo he contado a mi marido porque temo su primera reacción, que desde luego no será buena. Sus castigos serán mucho más severos que los míos. ¿Cómo puedo llegar a mi hijo? ¿Cómo puedo evitar que siga por ese camino? ¿Cómo pudo llegar a eso cuando su actitud no lo reflejaba? Me siento ante un abismo que no sé sortear. No se si me contestaréis, pero escribir ya me ha servido para sentir un ligero desahogo. Gracias.

Respuesta

Lo que usted plantea es un problema habitual en familias con hijos o hijas adolescentes, la duda de cómo educar encontrando un equilibrio entre exigir el cumplimiento de ciertas normas o ceder con ciertas conductas.

Es difícil poder darle unas indicaciones concretas y precisas para su situación, o confirmarle que las conductas de su hijo son evidentemente malas sin tener información directa, por lo que a continuación le comentamos algunas ideas generales que quizá puedan serle de ayuda.

1. Como usted dice, que “algo” lo hagan muchos no significa que esté bien; pero eso requiere que el adolescente tenga otros parámetros o referentes para saber los límites de lo adecuado o lo perjudicial, y esos límites deben aprenderse en familia, en la escuela, y en sociedad. Si no ha adquirido dichos parámetros, evidentemente, lo que hacen los demás se convierte en un referente.

2. La comunicación serena, respetando en la medida de lo posible las ideas del adolescente, es el mejor camino para conocer qué piensa, qué siente y qué hace su hijo. Pero también para transmitirle sus opiniones, temores y recomendaciones.

3. Si a usted le parece mal -como es lógico- que consuma porros y que salga con ciertas personas, tendrá que dialogar con él para aclarar primero si dichas acciones son graves por su intensidad o por las circunstancias. Quizá convendría que usted tuviera la opinión de otras personas cercanas a su hijo para concretar si realmente lo que hace es perjudicial: ¿un amigo?, ¿un hermano?

4. Si desea cambiar ciertas actitudes y comportamiento de un adolescente, el simple uso de castigos quizá no es lo más adecuado y puede resultar hasta contraproducente. Puede intentar hacer acuerdos en los que él se compromete a algo y usted a otra cosa. ¿Se podría acordar, por ejemplo, que usted le deja ir a ciertos sitios de nuevo, pero solo sí no fuma “porros”, estableciendo una forma de control? Otra vía efectiva es promover acciones y conductas positivas de su hijo reforzándolas con elogios o incluso algún tipo de premio. Por ejemplo, ¿se le podría reforzar de alguna manera que se relacione con ciertas personas positivas, quizá realizando actividad deportiva?

5. Debe usted asumir cierto grado de conflictividad con su hijo adolescente. Su tendencia a transgredir las normas, o a no seguir las indicaciones de los padres, pueden ser típicas conductas para reafirmar su independencia. Lo oportuno será que de los enfrentamientos que se por ello se generen, no sean cruentos ni afecten de forma irreversible la relación paterno-filial.

Gracias por confiar a NetDoctor su consulta, esperamos que estas indicaciones le sean de utilidad.

Cordialmente,
Dr. José I. Baile Ayensa.


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