Intervención y déficit de plaquetas

Pregunta

Me van a intervenir próximamente para extirpar la vesícula mediante laparoscopia. Mi hematóloga y el cirujano dicen que con mi cuadro ya en estudio y con cerca de 70.000 plaquetas/mm3 no va haber problemas. Pero cuando he ido para ver el último control que me quería hacer mi hematóloga antes de operarme, me comenta que todo está muy bien, pero me prescribe una inyección de urbasón y una pequeña bolsa de plasma (según ella) para que se lo entregue al anestesista y que me asegure que me lo penen antes de la operación. Una cosa que me ha extrañado muchísimo, en referencia al urbasón. Lo de la tranfusión de plasma ya estaba yo convencida, aunque no me haga ninguna gracia, aunque mi hematóloga insiste " que es por si acaso". Agradecería enormente alguna respuesta. Muchas gracias por todo.

Respuesta

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Por lo que nos comenta, padece de una trombocitopenia (déficit de plaquetas) que no es grave en principio pero que no ha podido ser del todo diagnosticada. Podría tratarse de una trombopenia de causa autoinmune (púrpura trombocitopénica idiopática) pero dicho diagnóstico concreto no ha sido realmente confirmado al parecer. También nos dice que va a ser intervenida de colecistectomía (extirpación de la vesícula biliar) por colelitiasis (piedras en la vesícula) y que dicha intervención parece completamente necesaria e inminente.

Cuando un paciente con una cifra de plaquetas anormalmente baja se somete a una intervención quirúrgica suele ser una medida prudente por parte del médico el aplicar las medidas profilácticas precisas para que, tanto durante la intervención como después de la misma, el nivel de plaquetas no descienda tanto como para no ser capaz de detener las hemorragias de las lesiones producidas por el corte controlado de los tejidos operados.

Durante cualquier intervención quirúrgica se pierde una cierta cantidad de sangre y el organismo comienza a consumir plaquetas en la necesidad de detener la hemorragia. Si las plaquetas están bajas pueden comenzar a escasear, de manera que la cifra se reduzca hasta un nivel en el que el organismo no disponga de las suficientes como para parar los sangrados activos. Esto puede empezar a suceder cuando el paciente es operado y las plaquetas han descendido por debajo de las 50.000/mm3 ; y se convierte en una situación ciertamente crítica cuando el nivel de plaquetas desciende a 10.000/mm3 o menos.

Para evitar que esto suceda, hay pautas preventivas diferentes dependiendo de la causa por la que las plaquetas están bajas.

Cuando la trombopenia se debe a baja producción de las mismas por la médula ósea o por consumo excesivo debido a algún trastorno o circunstancia que haya provocado dicho hiperconsumo, la medida preventiva más adecuada y eficaz suele ser la transfusión de concentrados de plaquetas, y lo que se suele hacer es tener una o más bolsas en el quirófano, en prevención, para que en el momento en que el cirujano o el anestesiólogo adviertan que son necesarias, se administren al paciente sin miramientos.

Sin embargo, cuando la causa de la baja cifra de plaquetas se debe a que son erróneamente destruidas por nuestro propio sistema inmunológico (trombopenia autoinmune), las transfusiones de plaquetas no son la medida de primera línea más adecuada y eficaz, por el hecho de que las que se transfunden son igualmente destruidas por lo general en poco tiempo; en este caso es más eficaz la administración de un fármaco inmunosupresor, típicamente un glucocorticoide, como la metilprednisolona (Urbasón).

Su hematóloga sospecha que su trombopenia es de carácter autoinmune y por eso hace bien en adoptar una medida preventiva en coherencia con dicho diagnóstico de presunción, como la de administrarle, previo a la intervención, un bolo de esteroide; y todo ello a pesar de que enfrentarse a una intervención relativamente sencilla -como la colecistectomía por laparoscopia- disponiendo de 70.000 plaquetas/mm3 no es de riesgo extremo. Se trata de una conducta adecuada según los datos disponibles.

Respecto a lo de reservar también una pequeña cantidad de plasma en prevención, puedo decirle que es una práctica preventiva habitual y aconsejable cuando existe riesgo de sangrado excesivo en la operación por cualquier causa (plaquetas bajas por ejemplo) y eso conlleve un hiperconsumo de factores de coagulación (proteínas imprescindibles en el proceso de la coagulación) que reduzcan su disponibilidad en el organismo. El plasma aporta factores de coagulación suplementarios al paciente y compensa la pérdida sufrida de los mismos, protegiéndole. De cualquier modo, se hace necesario recurrir al plasma sólo cuando el cirujano y/o el anestesiólogo advierten objetivamente que el paciente está sangrando más de lo debido y sospechan y/o confirman que la función de la coagulación pueda hallarse comprometida.

Cordialmente,
Dr. Alfonso J. Santiago Marí.


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