Infección por Entamoeba histolytica

Pregunta

Tengo un bebé de seis meses al que han diagnosticado infección por Entamoeba histolytica. No ha habido manera de curar la infección en tres veces que ha sido ingresado. Somos extremadamente cuidadosos con la higiene y toda la familia nos hemos desparasitado tres veces. ¿Pueden aconsejarme qué hacer?

Respuesta

Las infecciones por Entamoeba histolytica, incluso las asintomáticas, deberían tratarse siempre debido al riesgo potencial de desarrollar enfermedad invasiva a otros órganos y el riesgo de diseminación entre los miembros de la familia del enfermo.

El tratamiento de esta infección se realiza con diferentes antibióticos con el objetivo de erradicar los trofozoitos invasores y erradicar el estado de portador intestinal del organismo. Se han empleado: metronidazol, tinidazol, omidazol, nitaxozanida, etc.

Las tasas de curación parasitológica oscilan entre el 86 y el 90%. Son necesarios exámenes de heces de seguimiento tras completar el tratamiento ya que ningún régimen terapéutico es completamente eficaz.

Las medidas preventivas de esta enfermedad son fundamentales: evitar beber agua no hervida o no embotellada en áreas endémicas (especialmente en el caso de los viajeros a esas zonas), evitar los alimentos no cocinados como frutas o verduras que hayan sido lavadas con aguas locales, higiene de las manos, etc.

Existen algunas pruebas epidemiológicas en humanos de la presencia de inmunidad parcial adquirida frente al organismo. Parece probable, pues, que aparezca una inmunidad o defensas adquiridas, aunque incompletas, frente a la infección lo que haría posible el desarrollo de vacunas para reducir la infección y/o la enfermedad invasiva. Actualmente están en desarrollo de investigación vacunas orales como parenterales.

En el caso concreto de su bebé, tal vez sería interesante realizar el llamado antibiograma para comprobar la sensibilidad del germen frente a los diferentes antibióticos.

Es posible que la infección no se haya resuelto completamente porque el germen sea resistente a alguno de los antibióticos empleados. Otra posibilidad es que el niño se haya reinfectado con nuevos gérmenes por contagio a través de la vía fecal oral. Si fuera así, las medidas preventivas señaladas cobrarían especial importancia.

Debe seguir los controles y tratamientos que determinen sus médicos.

Cordialmente,
Dr. Salvador Pertusa Martínez.


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