Fontanela: cierre prematuro

Pregunta

Necesito saber las consecuencias que produce el cierre prematuro de la fontanela en una niña de 11 meses. ¿Es necesaria una operación? Y, si es necesaria, ¿por qué? Gracias.

Respuesta

El cráneo de un niño recién nacido puede estar moldeado, sobre todo si es primogénito y si la cabeza ha estado comprimida durante mucho tiempo. Los huesos parietales (laterales) se suelen acabalgar sobre el occipital (el posterior) y frontal (el de la frente).

Las líneas que en la vida fetal y primeros meses de la vida separan los huesos que constituyen el cráneo se denominan suturas y los huecos que quedan en la confluencia de varias suturas, fontanelas.

La existencia transitoria de suturas y fontanelas tiene un claro sentido: el continente óseo que actúa como protección de un órgano tan importante, vital y delicado como el cerebro tiene que permitir su crecimiento y, concluido éste, ser lo más hermético posible para incrementar su función protectora.

El proceso de crecimiento craneal y cerebral tiene una cronología relativamente fija y exige que progresivamente desaparezcan las suturas y las fontanelas. Por distintas circunstancias este proceso puede verse alterado, unas veces produciéndose un retraso en el cierre de estas estructuras y otras, al contrario, un cierre excesivamente precoz, es decir, antes de que haya concluido el proceso de crecimiento normal del cerebro.

El cierre prematuro de una, varias o todas las suturas craneales se denomina craneosinostosis y comporta siempre alteraciones en el volumen o en la morfología del cráneo y la cara y, sólo en algunas ocasiones, alteraciones clínicas y de la función cerebral, como vómitos, dolores de cabeza, déficits neurológicos (como retraso mental) e incluso ceguera.

Se trata, pues, de un defecto congénito, es decir, presente ya en el momento de nacer, que se manifiesta a lo largo del primer año de vida y provoca una forma anormal de la cabeza del niño.

La causa de este trastorno no se conoce bien. Puede tratarse de un proceso hereditario que a menudo se presenta juntamente con otros defectos o síndromes raros que pueden causar convulsiones, disminución de la capacidad intelectual o ceguera, pero, por regla general, la mayoría de los casos son esporádicos (no hereditarios) y los niños afectos son, por lo demás, sanos y con una inteligencia normal.

El problema puede ser detectado por el pediatra en un reconocimiento médico al palpar las suturas y las fontanelas del cráneo. Más adelante y cuando el trastorno ya está desarrollado, por simple observación se puede ver la deformidad de la cabeza y la cara. En ocasiones, sin embargo, son precisas técnicas de imagen como radiografías, TAC craneal, etc.

El pronóstico es variable, pues depende del tipo de alteración detectada: desde un problema exclusivamente estético por deformidad de la cabeza y la cara, a formas más o menos graves con posible aumento de la presión en el interior de la cabeza (hipertensión craneal), complicaciones oculares como estrabismo, protrusión de los ojos o ceguera, y afectación neurológica grave, con retraso mental.

El tratamiento variará según el tipo de alteración y los problemas asociados, pero casi siempre será quirúrgico y durante la primera infancia. Los objetivos de la intervención son aliviar la presión del interior del cráneo, asegurar que el cráneo tenga la capacidad para acomodarse al crecimiento del cerebro y mejorar estéticamente la apariencia del niño.

El pediatra y el neurocirujano infantil serán los encargados de realizar el seguimiento y la intervención quirúrgica, respectivamente.

Los resultados postoperatorios en la forma aislada de craneosinostosis son generalmente buenos, pero no tanto cuando está asociada a otros síndromes hereditarios, dadas las graves complicaciones que a menudo presentan estos niños. En la actualidad se investigan nuevas formas de tratamiento menos agresivas.

Cordialmente,
Dr. Salvador Pertusa Martínez.


¿Le ha parecido interesante?

23 votos, media: 4.35 sobre 5

Comparta en Redes Sociales