Fibromialgia

Pregunta

Buenas noches, soy una chica de 23 años y tengo una niña de 14 meses. Desde que tuve a la niña y también durante el embarazo empecé a tener muchos dolores en la espalda y las piernas. Yo suponía que era del peso que estaba ganando con ello, pero esos dolores me fueron a más y más y me vine abajo en todos los sentidos. Entonces acudí a un reumatólogo y me hizo algunas pruebas diagnosticándome fibromialgia. Mis preguntas son: ¿es normal o frecuente que con 23 años pueda padecer esa enfermedad? y ¿en verdad en qué consiste exactamente esta enfermedad? Muchas gracias de antemano y un beso para todos.

Respuesta

Entendemos por fibromialgia un trastorno de la modulación del dolor de causas no bien conocidas, caracterizado por dolor músculo-esquelético difuso crónico, rigidez matutina, sueño no reparador y fatiga o cansancio.

Afecta aproximadamente al 5-10 % de los pacientes que acuden a una consulta de Medicina de Familia y hasta al 20% de los que acuden a una consulta especializada de Reumatología. La mayoría de las personas afectadas por esta enfermedad son mujeres, variando la edad de aparición del trastorno desde los 12 a los 45-50 años, siendo más rara a partir de los 60 años y en la infancia.

No se conoce un factor claro causante de la enfermedad, pero más de la mitad de los pacientes refieren algún suceso concreto al comienzo de los síntomas, como enfermedades producidas por virus, traumatismos, alteraciones emocionales, etc.

Se ha visto que estos pacientes presentan elevados porcentajes de ansiedad, estrés y depresión. Tienden a ser perfeccionistas, exigentes consigo mismos y con los demás y metódicos en su comportamiento. Muchos de ellos desarrollan alteraciones psicológicas importantes, hipocondría y depresión.

El principal síntoma que presentan estos pacientes es el dolor. Los enfermos acuden a la consulta de su médico señalando: “Doctor, me duele todo”. Otro síntoma importante es el cansancio, ya presente desde que el paciente se levanta de la cama por la mañana. Tareas habituales que antes eran toleradas con facilidad, ahora no lo son.

Se constata una percepción exagerada del dolor en determinadas áreas del cuerpo como los músculos del cuello y hombros, la espalda, el borde interno de las rodillas, las nalgas y otros que se han dado en llamar “puntos fibromiálgicos o desencadenantes del dolor”.

La enfermedad se diagnostica habitualmente por los síntomas que refiere el paciente, junto con los escasos hallazgos en el reconocimiento físico y la ausencia de alteraciones en los análisis de sangre, radiografías u otras pruebas complementarias. En ocasiones, hay que diferenciar ésta de otras enfermedades que cursan con síntomas parecidos.

Sabemos que, desgraciadamente, sólo uno de cada cinco pacientes mejora de forma sustancial o sus síntomas remiten de forma duradera. En la mayoría de casos, las molestias persisten a largo plazo, con momentos o etapas de agudización o empeoramiento, y un porcentaje cada día mayor de pacientes debe interrumpir su actividad laboral o jubilarse anticipadamente, aun siendo muy jóvenes.

El tratamiento de esta enfermedad es difícil y por ello, a menudo, los pacientes se sienten descontentos y frustrados con la atención médica recibida. Es cierto que los tratamientos empleados hasta la fecha no han sido muy eficaces, por lo que habitualmente se propone una combinación de ellos para aliviar los síntomas.

A pesar de la cronicidad y complejidad de esta enfermedad, existen tratamientos farmacológicos (con medicamentos) y no farmacológicos que han mostrado beneficio clínico. Actualmente proponemos medidas de educación del paciente explicándole la naturaleza y el pronóstico de la enfermedad; algunos medicamentos como analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares, ansiolíticos y un tipo de antidepresivos llamados tricíclicos, a pequeñas dosis; ejercicio físico; terapias cognitivas del comportamiento o, como antes comentábamos, una combinación de todas estas medidas.

Una medida fundamental, en cualquier caso, es que pacientes y profesionales sanitarios trabajemos juntos, como un equipo, para mejorar su calidad de vida.

Cordialmente,
Dr. Salvador Pertusa Martínez.


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