Fibrilación auricular

Pregunta

Tengo una arritmia: fibrilación auricular. Cada día suelo tener unas 3-4 horas en que el ritmo cardíaco va a 90-110 pulsaciones/minuto, a veces por la noche o después de las comidas. Al rato, el corazón vuelve a su ritmo normal de 60 por minuto. Paseo una hora diaria y los fines de semana hago dos horas de bicicleta o de paseo sábados y domingos; con la bicicleta voy por lo llano y no me canso nada y respiro perfectamente, pero si subo una pequeña cuesta me canso y la respiración se acelera. El cardiólogo me ofrece dos posibilidades: 1.-Seguir con la medicación 2.-Una intervención (¿ablación?) para suprimir las causas de la arritmia: me introducirían unos catéteres por las venas para llegar a las venas donde se producen y quemarlas Le agradecería un consejo

Respuesta

La fibrilación auricular (FA) es un tipo de arritmia cardiaca en la que se produce la desaparición del ritmo ordenado del latido cardíaco y además éste suele acelerarse.

En un corazón sano, el latido se genera desde la parte superior, posterior y derecha del corazón (la aurícula derecha) en donde se encuentra un área de células denominadas "nodo sinusal" que tiene la delicada responsabilidad de dar una orden de inicio para la contracción progresiva y descendente de todo el corazón.

El resto de células de las aurículas y de los ventrículos respeta esa "autoridad del nodo sinusal" y espera a recibir la orden para obedecer a la contracción. Cuando estamos en reposo, las células del nodo sinusal emiten un impulso cada segundo aproximadamente y consiguen que en décimas de segundo se haya producido la contracción global de las 4 cámaras del corazón.

En la fibrilación auricular, por unas razones u otras, el nodo sinusal no puede hacer valer su predominancia en la dirección del latido y se produce un desorden general por el cual diferentes células de diferentes partes de las aurículas dejan de respetar su supremacía o prioridad en la génesis del impulso y producen numerosas y erráticas órdenes de latido, a las que el resto del corazón obedece del modo en que le es posible.

El resultado es un ritmo irregular y también, por lo general, acelerado, por la gran cantidad de impulsos de latido adicionales que se añaden. Por poner un símil en el que el corazón fuese una orquesta, el nodo sinusal sería el director de la misma, y con la FA lo que ocurriría es que varios de los músicos más cercanos al director querrían también dirigir. El resultado sería caótico.

Pues bien, la manera de intentar resolver esto se basa en el uso de fármacos antiarrítmicos cuyo efecto impida que aquellos latidos indebidos generados en las aurículas lleguen hasta el resto del corazón.

La amiodarona que usted toma es un fármaco precisamente para intentar lograr esa compensación.

De cualquier modo, los tratamientos antiarrítmicos, aunque consiguen mitigar bastante los síntomas desagradables con este tipo de arritmia, no consiguen siempre recuperar una adecuada regularidad del latido cardiaco. Por esta razón se puede proponer al paciente, sobre todo si es joven y no tiene otros factores cardíacos de riesgo, el someterse a la ablación quirúrgica.

En este procedimiento lo que se busca es lesionar, de manera perfectamente dirigida, determinados caminos por los que se estima que se conducen los latidos anómalos; sería como hacer invisibles a los ojos del resto de la orquesta a aquellos músicos que pretenden dirigirla impidiendo que se les oiga también.

Esta técnica requiere de experiencia en los profesionales que la aplican y requiere de un estudio electrofisiológico cardíaco previo esmerado que permita conocer con la mayor exactitud posible sobre qué puntos se estima ventajoso aplicar la ablación. El resultado de éxito ronda el 80-85%, tal y como le han comentado y el porcentaje de complicaciones graves se sitúa, según los diferentes equipos entre un 1% y un 4%.

Comprendo que la decisión de someterse a este procedimiento es difícil de tomar pero debe pensar que, estadísiticamente, es muy poco probable que se presente una complicación seria y que puede tener mucho que ganar.

De cualquier modo, lo cierto es que este tipo de decisiones son importantes y por ello le aconsejo que, en caso de optar por esta solución, aclare todas su dudas previamente con los médicos que le atiendan y se someta a ello sólo si está plenamente convencido de asumir ese pequeño riesgo por intentar lograr quedar libre de la enfermedad.

Cordialmente,
Dr. Alfonso Santiago Marí.


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