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Espolón calcáneo

Pregunta

Tengo un espolón calcáneo desde hace mas de 10 meses. Por las mañanas al poner el pie en el suelo el dolor es tremendo, después se me pasa un poco, pero solo puedo usar calzado deportivo, me es imposible otro tipo; uso plantillas de silicona, pero esto va a peor. El traumatólogo me ha mandado rehabilitación que estoy esperando a empezar. Ha rechazado la infiltración porque soy diabética. Mi pregunta es: ¿es realmente efectiva la rehabilitación? Por otro lado me han comentado que hay un tipo de sustancia para infiltrar que la tolera el diabético: ¿es eso correcto?. Muchas gracias por su respuesta.

Respuesta

El espolón calcáneo es una prominencia o excrecencia ósea de la planta del calcáneo (el hueso que forma el talón) a la altura de la inserción de una gruesa membrana existente en la planta del pie que llamamos aponeurosis o fascia plantar.

Por lo general, su sola presencia no es necesariamente causa de dolor, pudiendo manifestarse como un hallazgo casual sin sintomatología alguna. Lo que resulta más común es que se asocie con una inflamación de la membrana antes mencionada en su lugar de inserción en el hueso del talón, lo que constituye la llamada fascitis plantar que, efectivamente, suele ser muy dolorosa. Es, de hecho, la causa más frecuente de talalgia o dolor de talón.

Los pacientes que presentan estos problemas nos informan de un dolor selectivo a la palpación o a la presión del talón cuando se ponen de pie y caminan, dolor que cede con el reposo. Se trata, pues, de un dolor que llamamos mecánico. El dolor se acentúa con la flexión hacia arriba de los dedos del pie y se transmite a toda la planta del pie.

Al evitar cargar el peso sobre el talón, el enfermo camina apoyándose sobre la parte anterior del pie (el metatarso) y cojeando. El sobrepeso, los pies cavos (de arco plantar pronunciado, o sea lo contrario que pies planos) o pequeños traumatismos repetidos sobre la zona predisponen al dolor del talón.

El uso de calzado inadecuado, sobre todo durante el verano, hace que sea más frecuente en esta época del año.

La única forma de ver el espolón calcáneo es a través de una radiografía de los pies y siempre aconsejamos hacer la placa de ambos talones para poder compararlos.

La indicación del tratamiento es exclusivamente clínica, es decir, cuando el paciente presente molestias. Ya hemos comentado que son frecuentes los hallazgos casuales de grandes espolones calcáneos asintomáticos que no requieren tratamiento alguno.

Cuando el paciente nos consulta por dolor e impotencia para caminar, el tratamiento consiste, en general, en reposo relativo durante varios días, el uso de fármacos anti-inflamatorios como el ibuprofeno, el diclofenaco u otros similares y la descarga de presión con taloneras o plantillas y calzado elástico.

Si el dolor no cediera, se recurrirá a la infiltración con corticoides que tienen propiedades anti-inflamatorias locales en el lugar de la inyección y han demostrado ser muy útiles en este problema de salud, hasta el punto de que muchos especialistas los consideran de primera elección. Una o dos infiltraciones suelen ser suficientes en la mayoría de los casos y el paciente permanece libre de dolor durante largos períodos, aunque desgraciadamente el dolor puede reaparecer más adelante en algunos pacientes.

En algunos casos rebeldes al tratamiento médico se puede plantear la intervención quirúrgica (con escisión del espolón calcáneo).

En determinadas situaciones se puede ensayar la rehabilitación aunque es un tratamiento no demasiado empleado en estos casos.

Por su condición de diabética, efectivamente la infiltración con corticoides sería una intervención con una contraindicación relativa, es decir, si se puede evitar es mejor; pero, en algunos casos en que sea necesaria, como cuando han fracasado otros tratamientos menos agresivos, se puede plantear observando ciertas precauciones que a continuación comentaré: dado que sabemos que los corticoides administrados a un paciente diabético pueden descompensar su azúcar, en los casos en que sea necesario o esté indicado realizar una infiltración de este tipo, se podría practicar ajustando (a menudo aumentando) la dosis de la insulina para controlar correctamente la diabetes.

En contestación a su última pregunta, la inyección de la infiltración contiene un corticoide depot, es decir, de liberación retardada en el punto de inyección y un anestésico. Dado que los corticoides pueden plantear algunos problemas, como acabamos de ver, se podría intentar inyectar sólo el anestésico, pero perderíamos el efecto anti-inflamatorio que proporcionan los corticoides. Es esta una práctica que no se suele emplear por el escaso y transitorio efecto analgésico.

Cordialmente,
Dr. Salvador Pertusa Martínez.

11 Octubre 2006