¿Es posible donar los órganos de un fallecido por cáncer?

Pregunta

Mi padre, de 70 años, ha fallecido de cáncer (melanoma), al final se había ido al hígado y a otros órganos, pero a mí me queda siempre una duda que en aquellos momentos ni pensé. ¿En los casos de cáncer es posible donar órganos del paciente o no? Muchas Gracias.

Respuesta

La consulta que nos hace podrá interesar ciertamente a mucha gente.

Los criterios para que una persona, fallecida o no, pueda ser donante de órganos son bastante similares en lo esencial para todos los tipos de órganos, aunque puede haber variaciones según si se trata de una donación de pariente vivo o de cadáver, o según el órgano concreto que se dona.

Para que una persona pueda ser donante de órganos debe haber plenas garantías de dos cuestiones básicas. Por un lado, que el órgano que se pretende donar esté en óptimo estado y libre de toda enfermedad propia de dicho órgano, y por otro lado, que el candidato a donante sea una persona libre de toda enfermedad transmisible por vía sanguínea.

Por ello se realizan los controles debidos para asegurarse de que el donante no padece hepatitis, sida, enfermedades parasitarias, etc. que pudieran transmitir dichas enfermedades a la persona receptora del órgano, y asimismo se comprueba que el órgano no sufre ningún proceso fisiopatológico que haya mermado su reserva funcional o que determine la pérdida de tal órgano en menor plazo de tiempo del esperable en un órgano completamente sano.

En personas que sufrieron algunos tipos de cáncer que fueron claramente curados podría plantearse la donación de órganos aunque muchos médicos consideran esto discutible, y también podría quizás admitirse la donación de personas con cáncer para ciertos órganos muy peculiares, como por ejemplo las córneas de los ojos (que no están irrigadas).

Pero lo cierto es que prácticamente todos los tipos de cáncer no curado contraindican que una persona pueda ser donante y por supuesto esto es siempre así cuando la enfermedad cancerosa ha sido la causa de la muerte por haberse desarrollado enfermedad metastásica.

La razón es lógica, pues el órgano donado puede perderse por contener metástasis o micrometástasis que crezcan destruyéndolo, y a su vez puede servir de exportador de la enfermedad cancerosa al resto del organismo receptor.

Cordialmente,
Dr. Alfonso J. Santiago Marí.


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