Engordar a pesar de la dieta

Pregunta

Perdí 30 kilos en unos 6 meses, únicamente con la dieta y el ejercicio referidos. Hasta hace 2 años mantuve el peso sin muchos problemas comiendo lo mismo que durante la dieta, pero en la cantidad que me apetecía. Pero en los últimos 2 años, he recuperado todo el peso que perdí (30 kilos) y, a pesar de que he seguido la misma dieta y ejercicio varias veces me es imposible llegar a adelgazar 3 kilos.

Respuesta

Si bien es cierto que el hecho de engordar está relacionado de modo simple y directo con un desequilibrio positivo entre las calorías que se consumen y las que se gastan, no menos cierto es que la obesidad es un problema en el que se ponen en juego multitud de determinantes y circunstancias biológicas de todo tipo, que hacen que no se pueda hablar de fenómenos constantes, homogéneos o invariables.

El funcionamiento metabólico de cada organismo es muy distinto de unas personas a otras y cada vez más se van descubriendo nuevos factores que pueden determinar esa diferencia.

Es evidente el hecho de que existen personas que, consumiendo una abundante cantidad de calorías al día y teniendo una actividad física diaria normal, no tienen facilidad para engordar, y que existen también personas que, a pesar de tener un cierto control sobre su alimentación y realizar una actividad física regular, tienden a engordar son suma facilidad.

Esa diferencia de 'suertes' y diversidad de comportamientos metabólicos es evidente a los ojos de la medicina y a los de la gente corriente. No se sabe aún muy bien por qué en unas personas existe un aprovechamiento metabólico diferente que en otras, pero lo cierto es que eso hace que la obesidad sea un problema real para muchas personas y no lo sea para otras.

Éstas 'tienen la suerte' de realizar un peor aprovechamiento de los alimentos que consumen y con ello no engordan, sigan el tipo de alimentación que sigan. Así pues, mientras unas personas tendrían sus necesidades energéticas completamente satisfechas probablemente con tan sólo 1.000 calorías diarias (1.000 Kcal.), otras pueden requerir 2.000, 3.000 o incluso más calorías para poder mantener su ritmo de actividad y su peso habitual.

Esto supone una diferencia de comportamientos biológicos tan notable que hace que sea muy complejo administrar terapias adecuadas válidas para todos los casos respecto a la obesidad.

De cualquier modo, lo que sí está claro es que las personas que con 1.000 ó 1.500 calorías ven ya sus necesidades cubiertas, van a tender a engordar con extrema facilidad en el momento en que sobrepasen esa carga de calorías por los alimentos que consuman; y además se ha visto que curiosamente suelen ser personas con buen apetito, con lo que es muy común que, siendo las personas en las que mayor ha de ser el sacrificio restrictivo de comida o incrementador de ejercicio, van a ser aquellas a las que más les cuesta someterse a tal disciplina dietética y física.

Todo lo que le he dicho lleva a la conclusión de que cada persona tiene su propio ritmo biológico y su propio nivel de necesidades, y que el problema del sobrepeso surge cuando la persona no sabe adecuarse a dicha realidad biológica particular.

Esto se produce en muchas ocasiones porque desde el medio social es invitado a saltarse su propia limitación, por imponerse costumbres, horarios y pautas de alimentación que determinan una conducta nutricional no generada tan sólo por la sensación de hambre, sino por otras variables como la búsqueda del placer del gusto y la sumisión a ciertos comportamientos sociales.

Por ello, la obesidad es un problema muy habitual en Occidente, porque en los países industrializados se invita continuamente a hacer un tipo de nutrición de excesivo número de comidas y de excesiva cantidad de calorías (por excesiva cantidad de comida o por excesiva presencia de alimentos de alta dotación calórica.)

En su caso, esa cualidad metabólica era distinta antes, cuando era más joven, que ahora, lo cual suele ocurrir en todas las personas.

Antes usted tenía más facilidad para adelgazar, y con una dieta bien planeada y un plan de ejercicio bien programado consiguió perder 30kg; y ahora le es muy difícil reducir peso. A más edad, mejor aprovechamiento de los nutrientes, por lo general, además de menor gasto energético, y por tanto, mayor facilidad para engordar. Lo que a usted le ocurre es el pan nuestro de cada día de mucha gente.

Como conclusión definitiva le diré que ahora no le es imposible adelgazar de nuevo, pero que el esfuerzo requerido para ello ha de ser necesariamente mayor. Una medida excepcional que pudiera ayudarle es reducir la frecuencia de las comidas, dejando incluso algún día aislado de ayuno completo.

Esto puede asustar a algunas personas, pero se ha demostrado en numerosos estudios que puede ejercer un efecto muy beneficioso sobre el control del sobrepeso así como de los lípidos (colesterol, etc.)

Por otro lado, sería necesario incrementar el nivel de actividad física que realiza, pero siempre que ello se adapte a su condición física actual y no le ponga en riesgo de lesiones o enfermedades cardiovasculares.

Por último debo aclararle que, independientemente de lo que le he comentado, en algunas ocasiones la obesidad puede deberse a trastornos metabólicos u hormonales específicos que, en su caso, convendría también que un endocrinólogo descartara.

Cordialmente,
Dr. Alfonso J. Santiago Marí.


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