Encefalopatía post-anóxica

Pregunta

Les consulto por un paciente que tras sufrir broncoespasmo grave presenta parada cardio-respiratoria. Diagnóstico posterior. Encefalopatía postanóxica, 2ª a para respiratorio que evoluciona a una situación de coma vigil. Tras ser estabilizado en el hospital, lo derivan a un centro socio sanitario, y no conforme con los cuidados allí recibidos, la familia decide llevarlo a domicilio. Durante el primer año se observa una ligera mejoría, puesto que el paciente presta atención cuando se le habla, sigue la mirada, oye perfectamente y sus reacciones, en momentos puntuales, dan a entender que parece darse cuenta de todo, pero con la imposibilidad de poderse comunicar. Tras la completa dedicación de la familia, el paciente se encuentra en un estado muy saludable, según los últimos análisis realizados, pero su lesión cerebral continua y la situación, salvando los cambios del primer año, no ha cambiado mucho. La pregunta es, dado que a este tipo de enfermos se les da por 'casos perdidos', ¿qué podemos hacer los que no compartimos esa opinión y todavía seguimos luchando y confiando en su recuperación tres años después? Esta inquietud nos viene dada tras conocer en los últimos tiempos casos de recuperaciones y posibles tratamientos. Sé que es un tema muy complejo y seguramente no podrán decirme mucho debido a la complejidad de la enfermedad y la escasa información que disponen, pero de antemano les agradecería toda la información o consejos que me pudieran dar.

Respuesta

La encefalopatía postanóxica se produce debido a una falta de oxigeno durante un tiempo prolongado, y se caracteriza por la lesión, en principio irreversible, de diversas estructuras cerebrales. Sin embargo, la vulnerabilidad de las diferentes regiones del cerebro no es uniforme y algunas áreas son más sensibles que otras, configurándose un daño variable y no uniforme en todo el sistema nervioso.

Por ejemplo son particularmente sensibles las capas celulares de la corteza (donde están nuestras funciones neurológicas más complejas como el habla, la interpretación inteligente de los estímulos sensoriales, la decisión inteligente del movimiento, etc.), el área denominada hipocampo (centro esencial de organización de las emociones), el cerebelo (órgano coordinador de movimientos automáticos y del equilibrio) y los ganglios basales (centro neurológicos esenciales de la conexión y coordinación entre las áreas de la corteza cerebral y otras partes del sistema nervioso).

Tras la encefalopatía post-anóxica y dependiendo de la lesión cerebral que se haya producido, puede suceder que el enfermo tenga una condición neurológica en la que exista un grave compromiso de conciencia (adinamia, estupor, obnubilación, coma...). El tratamiento de estos pacientes puede realizarse no farmacológicamente, actuando sobre aspectos que pueden mejorar la calidad vida del enfermo, como una adecuada nutrición y la prevención y tratamiento de las complicaciones infecciosas. Farmacológicamente, se está utilizando una gran variedad de fármacos (dopaminérgicos, noradrenérgicos, colinérgicos y serotoninérgicos) que pueden mejorar ligeramente el estado de conciencia de estos pacientes, pero con resultados poco llamativos por lo general.

Actualmente se están estudiando nuevas posibilidades de tratamiento por ello. En algunos centros médicos de referencia en Estados Unidos y en Europa se están desarrollando sistemas de estimulación electrofisiológica similares a los utilizados en pacientes con enfermedad de Parkinson, y que consisten en la implantación de electrodos que envían señales eléctricas a los ganglios basales (principalmente al tálamo), que son zonas cerebrales claves de la conciencia, con objeto de mejorar la reactividad de estas personas.

De este modo se puede modificar la actividad de estos puntos y potencialmente mejorar las condiciones neurológicas del paciente. Aunque estos nuevos tratamientos están en un estadio muy inicial y necesitan un proceso de estudio prolongado y complejo, en un futuro relativamente cercano podrían contribuir a una mejoría sustancial de las funciones cognitivas de este tipo de pacientes con condiciones médicas similares a su familiar. El tiempo nos lo irá diciendo.

Cordialmente,
Dr. Antonio Valentín Huete.


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