Embolización de las arterias uterinas

Pregunta

Di a luz hace 2 años y tras un parto de 12 horas en estado de dilatación tras inyectarme oxitocina y 2 anestesias epidurales, recurrieron a una cesárea de urgencia pues el niño estaba ya sufriendo. Tras la cesarea tuve una hemorragia intensa y estuve en la mesa de operaciones 5 horas intentando detenerla, para lo que recurrieron a hacerme una embolización de las arterias uterinas. Pasé 2 días en la UCI, pero gracias a Dios todo salió bien. Ahora mis menstruaciones sólo duran un par de días y no con mucho sangrado. Me han dicho que si intento quedarme embarazada puede que el feto no tenga riego sanguíneo suficiente en el utero y venga con retrasos. Tengo bastante preocupación pues mi deseo es volver a ser madre, pero no con estas consecuencias. Cuál es su opinión. Gracias.

Respuesta

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La embolización de las arterias uterinas fue descrita en 1995 como tratamiento alternativo a la histerectomía o la miomectomía (extirpación del útero o de los miomas de ese órgano) en las pacientes con el diagnóstico de miomas uterinos sintomáticos. Posteriormente se empezó a utilizar también en casos de hemorragia importante tras el parto, con una tasa de éxito en torno al 95%.

La embolización de las arterias uterinas (arterias que nutren a la matriz) es un método no invasivo que consiste en la oclusión de dichas arterias mediante la inyección en su interior de partículas de alcohol polivinílico gelificado, realizada bajo control radioscópico (mediante Rayos X).

La introducción de esta técnica en el manejo de la hemorragia postparto refractaria o resistente al tratamiento médico ha permitido evitar la extirpación del útero realizada con carácter urgente que, a menudo, era necesario practicar para cortar el sangrado, lo que ha supuesto la posibilidad de mantener la posterior fertilidad de la mujer. Sin embargo, son pocos los casos descritos de gestaciones posteriores a una embolización bilateral de las arterias uterinas, habiéndose publicado en total unos 100 casos.

Muchas de las publicaciones realizadas sobre gestaciones obtenidas con éxito en este tipo de pacientes son comunicaciones de casos aislados y las series más amplias de pacientes corresponden a mujeres que quedaron embarazadas tras practicársele embolización de las arterias uterinas para tratar sus miomas.

Aunque se ha descrito algún caso de gestaciones que cursaron con retraso del crecimiento intrauterino (menor peso fetal del esperado para la edad gestacional), así como anomalías de la placentación (implantación de la placenta en el útero) en las series más amplias (56 y 26 embarazos), no se han confirmado estos hallazgos posteriormente.

En estas series más amplias los hallazgos fueron de una mayor tasa de abortos, partos pretérmino (el peso medio de los fetos nacidos a término fue normal), hemorragia postparto y un mayor índice de cesáreas. Hay que tener en cuenta que las pacientes que quedaron embarazadas en estos estudios tenían unas características demográficas diferentes a la población general. La edad media de las pacientes al quedarse embarazadas fue bastante elevada (37 años) y si tenemos este dato en consideración, la tasa de aborto y parto pretérmino era más o menos la esperada para su edad.

La conclusión de los autores es que el embarazo tras la embolización de las arterias uterinas es posible y que, la mayoría de las veces, el embarazo llega a término con un feto de tamaño normal. En cualquier caso, consideramos que se trata de un embarazo de alto riesgo en el que habrá que vigilar especialmente el crecimiento fetal, la inserción de la placenta, su vascularización y su relación con la pared uterina mediante ecografías y estudios doppler (para ver el flujo de los vasos sanguíneos).

Cordialmente,
Dra. Ana Palacios Marqués.


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