El valor del "colesterol bueno" (HDL)

Pregunta

En un reciente análisis de sangre rutinario en la empresa me dieron un valor de colesterol HDL = 43 mg/dl. Según los valores de referencia para mujeres, por debajo de 45 es riesgo elevado. ¿Tiene algo que ver con la alimentación, con medicación (que no tomo), o ¿de dónde viene este índice?

Respuesta

La consulta que nos hace seguramente interesará a muchas personas. El colesterol es una grasa necesaria en el organismo para formar membranas celulares y para la síntesis de ciertas hormonas. Por ello es preciso que circule continuamente por los vasos, lo cual hace constituyendo unas partículas mediante su unión a unas proteínas de la sangre transportadoras denominadas lipoproteínas séricas.

El colesterol es aportado por el hígado al torrente circulatorio en forma de partículas de muy baja densidad denominadas VLDL, las cuales, tras diversos procesos metabólicos, acaban convirtiéndose en partículas de mayor densidad denominadas LDL. Éstas son retiradas de la circulación, de nuevo por el hígado, gracias a los receptores de membrana de partículas LDL.

Asimismo existen unas partículas denominadas de alta densidad (HDL) que tienen una gran afinidad por el colesterol y tienden a evitar que circule éste en forma libre por la sangre y que también son retiradas por las células del hígado. Todo este complejo vaivén de colesteroles es necesario para que exista una provisión adecuada de colesterol a todo el organismo.

Sin embargo, está sobradamente demostrado que cuando el colesterol se incrementa en exceso se producen con el tiempo perjuicios al aparato circulatorio.

Efectivamente, bien conocido por todos es que la hipercolesterolemia en general (incremento de colesterol en sangre) favorece la arteriosclerosis (proceso degenerativo de las arterias que determina la formación de placas en sus paredes y con el tiempo la obstrucción por trombosis de dichos vasos).

Pues bien, cuando hacemos un análisis medimos cuánto colesterol en total circula, es decir, medimos el colesterol total, que es la suma de las fracciones del colesterol LDL, VLDL, IDL y HDL básicamente. Sin embargo, lo cierto es que cada una de esas fracciones tiene una significación clínica distinta.

El incremento del colesterol LDL, el más abundante, al que se denomina popularmente el colesterol malo, favorece muy claramente la arteriosclerosis, y sin embargo, el incremento del colesterol HDL, al que se denomina popularmente bueno, protege de la arteriosclerosis. Por eso la valoración del factor de riesgo de la hiperlipemia (exceso de grasas en sangre) no se puede realizar de modo completo si no se determinan de modo preciso las diferentes fracciones de colesterol.

Por ello, independientemente del valor que tenga en sangre el colesterol total, cuando el LDL está elevado (por encima de 160 mg/dL) se sabe que se incrementa el riesgo cardiovascular, así como cuando el HDL sea inferior a 35 mg/dL.

En su caso concreto me comenta que tiene un colesterol de 43 mg/dL, que según los valores de referencia del laboratorio que le ha hecho el análisis, es cierto que estaría por debajo del mínimo deseable para una mujer de su edad.

Cuando sucede esto, y más aún cuando se trata de una persona joven (y paralelamente hay un LDL elevado) se debe proponer un plan de prevención cardiovascular que contemple una serie de medidas necesarias como son la restricción de las grasas de origen animal, el incremento del consumo de grasas vegetales saludables (aceite de oliva o girasol) y pescado azul (rico en ácidos grasos poliinsaturados de tipo omega), la práctica de ejercicio regular adaptado a la condición física de la persona, el mantenerse en su peso ideal y el controlar otros factores de riesgo muy importantes (no fumar, controlar la hipertensión y la diabetes, etc.)

Si las medidas de adaptación del estilo de vida hacia un modelo más saludable no dan el resultado esperado, se hace necesario entonces medicar al paciente con fármacos que bajan el colesterol (hipolipemiantes). Consulte a su médico de cabecera sobre esta cuestión y él sabrá aconsejarle lo más conveniente para usted.

Cordialmente,
Dr. Alfonso J. Santiago Marí.


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