Codo de tenista: tratamiento

Pregunta

Estimado doctor, desde el 11 de Enero del presente año vengo padeciendo de una epicondilitis en el brazo derecho. Comenzaron el tratamiento con antiinflamatorios, calor y frío local durante 20 dias sin ningún resultado. A partir de ese momento, la Seguridad Social me insta a acudir a su especialista, quien el unico tratamiento que considera oportuno es una radiografia de codo y una visita de nuevo a los 3 meses. Consultando a otro especialista privado, me aconseja rehabilitación. Sin tardar ni un día comienzo las sesiones, que consisten en magnetoterapia, laser, onda corta, calor y microondas, con una duración aproximada de 70 sesiones. Por último, tres infiltraciones locales con corticoides. De todo esto pensaba yo que tendría alguna mejoria importante, pero solo ha sido leve. No se me duerme el brazo , no he perdido fuerza , pero me sigue doliendo el codo y cuando voy a levantar algun peso o hago algún esfuerzo me sigue doliendo. También me hice un electromiograma y los resultados eran normales. ¿Qué opción me queda?¿Intervención? Y, si fuera así, ¿qué tipo de intervención es la necesaria y qué otras pruebas complementarias necesitaría para asegurar el diagnóstico de epicondilitis?

Respuesta

La epicondilitis, o “codo de tenista”, es un proceso inflamatorio localizado en la proximidad del codo, en la parte superior del brazo, que cursa con dolor e impotencia al intentar coger objetos.

Se trata de una tendinitis en que se inflaman las inserciones de músculos y tendones de la cara interna o lateral del codo, irradiando el dolor incluso hasta la muñeca. Esta tendinitis se produce por movimientos repetitivos de la muñeca o del antebrazo, sobre todo rotaciones, por ejemplo al jugar al tenis o al utilizar un destornillador.

El tratamiento que se debe aplicar depende del grado de inflamación y de los síntomas, y trata de aliviar tanto el dolor como la inflamación para que se recupere totalmente el movimiento normal del codo afectado. Normalmente un 90% de las personas mejoran con tratamiento no quirúrgico y el 10% restante, cuando los síntomas persisten mucho tiempo y no mejoran con otros tratamientos, llega a necesitar una intervención quirúrgica, obteniendo la gran mayoría de pacientes de este grupo mejoría en sus síntomas.

Los tratamientos no quirúrgicos, como medicamentos antiinflamatorios, infiltraciones con corticoides y anestésicos, inmovilizaciones o rehabilitación adecuada, intentan proteger la zona disminuyendo el dolor y la inflamación y fortaleciendo tanto músculos como tendones.

Según nos indica, en su caso parece ser que se ve abocada al tratamiento quirúrgico, tras el poco éxito obtenido por todos los tratamientos hasta ahora aplicados. Las inyecciones repetidas de esteroides pueden llegar a romper el tendón, por lo que no se puede abusar de ellas.

Si decide intervenirse, función del dolor que tenga, le explicamos que mediante la intervención se intenta liberar una parte de la inserción ósea del tendón, lo que disminuye su tensión y mejora la vascularización necesaria para que cicatrice la rotura – inflamación del mismo.

Tras la intervención se recomienda rehabilitación de nuevo, intentando prevenir recaídas y corrigiendo el uso abusivo, si es su caso, de los movimientos repetitivos del brazo que condujeron a la epicondilitis. Puede utilizar la férula para realizar trabajos o plantearse un cambio de actividad.

Debemos apuntar una cosa más: el diagnóstico se basa principalmente en los síntomas y signos que presente, pues en general, los estudios de imagen no revelan alteraciones.

Cordialmente,
Dr. Sergio García Vicente.


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