Cáncer de vejiga

Pregunta

Diagnóstico: carcinoma uraterial en un principio in situ. Tratamiento con BCG y mitomisina pero el médico dice que hay que extirpar la vejiga. Quiero saber cuáles son las complicaciones de esta extirpación y por otro lado cuál es el método con más éxito para desviar la orina.

Respuesta

El cáncer de vejiga supone aproximadamente el 4% de todos los tipos de cáncer y es tres veces más común en los varones que en las mujeres. El riesgo de contraer uno de estos tumores aumenta a medida que lo hace la edad y la mayoría de ellos se prensentan en pacientes mayores de 65 años.

El tabaco y la exposición laboral a determinadas sustancias químicas son dos de los principales factores de riesgo de esta enfermedad.

La mayoría de los pacientes que presenta este tipo de tumor debuta orinando sangre (hematuria) mientras que otros presentarán asimismo otras molestias urinarias asociadas, como aumento de la frecuencia urinaria, escozor o urgencia miccional.

El diagnóstico se realiza habitualmente mediante una técnica denominada cistoscopia (introducción a través de la uretra de un pequeño tubo con un sistema óptico para visualizar la vejiga de la orina) aunque a menudo se requerirán otras técnicas de imagen.

Casi todos los cánceres de vejiga son uroteliales en origen, es decir, derivados de células transicionales de la vía urinaria. La mayoría de ellos se presentan con un patrón de crecimiento papilar aunque pueden detectarse en una fase inicial que llamamos “in situ”, es decir, confinados a la mucosa o capa más superficial de la vejiga, o como tumores nodulares sólidos. En el momento del diagnóstico aproximadamente un tercio de los tumores son no invasivos, otro tercio son mínimamente invasivos y el último tercio son más invasivos. El grado y la fase del tumor son potentes factores pronósticos y determinantes fundamentales del tratamiento.

La mayoría de los cánceres de vejiga pueden recurrir o reaparecer en la vejiga pero habitualmente pueden ser tratados con una combinación de cirugía (resección transuretral, es decir, extirpación del tumor a través de procedimientos realizados a través de la uretra) y quimioterapia (por ejemplo con mitomicina u otros fármacos) o inmunoterapia intravesicales.

La vacuna BCG es el agente más eficaz para tratar las lesiones de alto grado, produciendo en muchas ocasiones una reducción de la progresión del tumor y un aumento potencial de la supervivencia. Pero cuando este tratamiento y la quimioterapia intravesical fracasan, como entiendo ha ocurrido en su caso, la cistectomía radical, es decir, la extirpación quirúrgica completa de la vejiga de la orina (más la próstata en los hombres y el útero y la pared vaginal anterior en las mujeres, así como los ganglios linfáticos de la zona en todos los casos) y la derivación urinaria son los procedimientos más eficaces para eliminar completamente el cáncer, siempre y cuando no haya lanzado metástasis a distancia, es decir, el tumor se haya extendido fuera de la vejiga y haya afectado a otros órganos.

La cistectomía ha sido históricamente la intervención quirúrgica más difícil que realiza el urólogo. La tasa de mortalidad de este tipo de cirugía oscila actualmente entre el 1% y el 3%. Los resultados terapéuticos de la extirpación quirúrgica de la vejiga pueden ser evaluados mediante 2 parámetros: la tasa de recurrencia o reaparición del tumor en la pelvis y la supervivencia.

La tasa de recurrencia pélvica del tumor tras la cistectomía es aproximadamente del 10% al 20% y depende fundamentalmente de la fase clínica del tumor. La tasa de supervivencia tras la cirugía depende mucho igualmente de la fase clínica del tumor. Los pacientes con tumor de grado I son los que ofrecen mejor pronóstico, mientras que los pacientes con tumor de grado III son los que lo presentan peor. En cualquier caso, la tasa global de supervivencia a los 5 años tras la cistectomía es del 50%. Una complicación muy común en los varones es la interferencia con la función sexual, porque durante la intervención se seccionan múltiples nervios que controlan la erección y la eyaculación.

Tras la cistectomía, el sistema urinario debe ser reconstruido para preservar la función renal y mantener seco al paciente. Durante muchos años la principal derivación urinaria ha sido hacia un conducto de ileon, es decir, un segmento aislado de 15-20cm de intestino delgado en el que drena la orina de los uréteres. Posteriormente la orina fluye de forma directa desde la boca de ese trozo de intestino a una bolsa colectora que se adhiere a la piel del abdomen.

Desde hace 15-20 años se realiza un nuevo procedimiento quirúrgico de derivación llamado neo-vejiga o reservorio urinario ortotópico (es decir, en el mismo lugar de la vejiga), interno. La construcción de una nueva vejiga de la orina mediante una porción de intestino delgado permite desviar y almacenar la orina en un reservorio orgánico que conectado a la uretra proporciona una aceptable solución a la evacuación de la orina ya que mejora la rehabilitación del paciente permitiendo un vaciado voluntario de la orina.

La selección de los pacientes para esta neo vejiga depende de las características tanto del cáncer extirpado como del paciente. Será un tema que deba usted tratar con su especialista.

Cordialmente,
Dr. Salvador Pertusa Martínez.


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