Anticonceptivos y tiroides

Pregunta

¿Es correcto administrar anticonceptivos hormonales a una mujer que tiene problemas de tiroides? Ambos tipos de hormonas provienen de la molécula de colesterol. ¿No es arriesgado que un médico los recete?

Respuesta

Es cierto que las hormonas sexuales, tanto masculinas como femeninas, son esteroides derivados de la molécula del colesterol, pero las hormonas tiroideas no. Estas hormonas derivan de un aminoácido denominado Tirosina.

Estructuralmente, las hormonas sexuales y los anovulatorios orales están claramente relacionados, pero las hormonas tiroideas no son químicamente similares a estas sustancias, aunque se traten también de moléculas con funciones hormonales.

Respecto a lo que me consulta acerca del riesgo de tomar anovulatorios orales cuando se tienen problemas de tiroides, debo aclararle que no existe una contraindicación clara para ello.

En principio el padecer una enfermedad tiroidea no es razón de peso para no poder administrar anovulatorios a una mujer en la que estos se hallen indicados. Y en caso de que esta enfermedad produzca un hipotiroidismo (disminución de hormonas tiroideas) y la paciente esté tomando hormona tioridea puedo asegurarle que ni siquiera existen interacciones farmacológicas de riesgo entre ambos tipos de fármacos. Así pues debo tranquilizarla en dicho aspecto.

Sin embargo, los anticonceptivos hormonales tienen una larga lista de contraindicaciones de otro tipo que se deben tener muy en cuenta antes de prescribirlos a cualquier mujer que lo solicite. Las situaciones más destacables en las que se debe evitar su uso (contraindicaciones) son: embarazo, lactancia, mujeres fumadoras de más de 35 años, antecedentes de trombosis o embolias, enfermedades de las arterias, enfermedades de la coagulación que aumenten el riesgo de trombosis, flebitis, varices, hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiacas, enfermedades de riñón, enfermedades del hígado, Lupus, glaucoma, enfermedades de los vasos sanguíneos del ojo, galactorrea, cáncer de mama, tumores hepáticos, depresión, dolores de cabeza graves, porfiria, anemia drepanocítica, epilepsia, tumores que aumenten su desarrollo con estrógenos, enfermedad de Crohn y alteraciones menstruales sin diagnosticar, entre otras.

Cordialmente,
Dr. Alfonso Santiago Marí.


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