Anticonceptivos: ¿sí o no?

Pregunta

Yo quisiera saber en qué medida es malo y perjudicial el uso del condon o anticonceptivos para nosotros los jóvenes, en esta época en que la promiscuidad es ya un hábito de todos los días. Quisiera saber si el uso de pastillas, y en especial de condones, de qué manera pueden llegar a perjudicar al cuerpo. Esto todo, muchas gracias.

Respuesta

La consulta que nos realiza nos sorprende considerablemente. La pregunta de cuáles son los riesgos que conlleva el empleo de condones parece formulada con la intención de encontrar una razón suficiente para no usarlos, cuando eso, sinceramente, suele ser un grave error.

Tal y como usted dice, hoy día es muy frecuente el ejercicio de la sexualidad en general y, sin duda alguna, el sexo sin protección conlleva muchos más riesgos para la salud que el sexo con preservativo.

Para algunas personas de sólidas convicciones religiosas o éticas el empleo de preservativos en el sexo no es aceptable, pero esas personas suelen ser las mismas que ven el ejercicio de la sexualidad como algo carente de sentido fuera de un contexto de pareja muy concreto y fuera de un marco afectivo de la suficiente calidad y estabilidad.

Hay personas que además defienden la abstinencia sexual como el mejor modo de evitar riesgos indeseados. Yo le puedo proponer un símil; piense que es verdad que el no conducir coches evita el riesgo de accidentes de tráfico, pero si usted me pregunta qué riesgo conlleva el disponer de frenos en el coche, lógicamente lo que le diré es que lo que de verdad conlleva un tremendo riesgo sería el no disponer de ellos.

No quiero que albergue duda alguna en lo que le voy a decir y por ello le aclaro con rotundidad que el empleo de preservativos es altamente seguro y es difícil encontrar algún tipo de perjuicio asociado con su uso; quizás puede producir alergias de contacto en alguna persona, por ejemplo, pero poco más; sin embargo el no usar preservativos en una relación relación sexual íntima conlleva riesgo de embarazo no deseado y de contagio de enfermedades infecciosas de transmisión, algunas de ellas de muy grave pronóstico.

Las enfermedades que pueden ser transmitidas de una persona a otra por el mero hecho de realizar un acto sexual son conocidas por todos: sida, hepatitis B, hepatitis C, sífilis, gonorrea y otras infecciones posibles.

Probablemente, de todos los métodos anticonceptivos disponibles, el preservativo es el más inocuo de todos, aportando en paralelo además un nivel de prevención enormemente elevado frente a los riesgos para la salud que supone la práctica sexual sin protección.

El resto de anticonceptivos disponibles pueden conllevar algún riesgo de efecto secundario adicional, y muy principalmente aquellos que son de naturaleza farmacológica, como los anovulatorios orales (la píldora) o la pastilla del día después, y por eso su empleo debe ser indicado, evaluado y vigilado por un médico conocedor de este tipo de fármacos, preferiblemente el ginecólogo.

Sin embargo su uso, bajo control médico, es también considerablemente seguro y enormemente beneficioso para la consecución de un único objetivo, básicamente: no tener que arrepentirse tiempo después de haber practicado sexo por haber contraído un embarazo que no formaba parte de los planes de la mujer o de la pareja.

Todos los métodos anticonceptivos existentes tienen un nivel concreto de eficacia en la prevención del embarazo; sin embargo, le insisto en que el preservativo, además, tiene la cualidad muy especial de servir de barrera frente al contagio de infecciones sexuales y por ello ostenta un papel muy importante en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, lo cual quiere decir que salva vidas... y probablemente muchas más que la mayoría de los medicamentos existentes. Por ello, le parecerá lógico que le diga que toda promoción de su uso siempre será poca.

Cordialmente,
Dr. Alfonso J. Santiago Marí.


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