Amigdalitis

Pregunta

Mi hijo tiene 12 años y se le llenan las criptas de las amígdalas de suciedad, que se transforma en infección continuamente. Su aliento huele siempre mal y no tiene apetito porque dice que no le gustan los alimentos (tiene mal sabor en la boca). Este invierno estuvo tan enfermo que no pudo ir al colegio durante un mes: tubo fiebre, su cara se hinchó, las amígdalas estaban enormes con pus, etc, pero los médicos diagnosticaron Mononucleosis (aunque la prueba dió negativa). Le recetaron 6 tipos de antibióticos, a causa de lo cual no pudierion hacer un frotis para saber el tipo de bacteria que tenia. Finalmente fué llevado a un homeópata y estuvo sin tratamiento antibiótico un tiempo en el cual mejoró algo. Se hizo un frotis y dió como resultado un estreptococo que (casualmente) ningún antibiótico de los que tomó curaba. Los médicos no quieren operarle. A mi tampoco me hace gracia quitarle las amígdalas. Pero él tiene un foco de infección siempre ahí que a mi me parece peligroso y no sé que hacer. ¿Existe alguna operación o tratamiento para solucionar este problema sin extirpar la amígdala?. Muchas gracias anticipadas. Una madre preocupada.

Respuesta

Estimada señora, muchas gracias por la confianza que deposita en nuestro servicio de NetDoctor. A continuación, trataré de proporcionarle información, espero que útil, para el problema de su hijo.

La mayoría de las amigdalitis y faringoamigdalitis que vemos en nuestras consultas son víricas, originadas por virus de los grupos de los adenovirus, rinovirus, influenza, parainfluenza y coxsackie. Cuando son producidas por bacterias destacan, efectivamente, los estreptococos llamados betahemolíticos del grupo A, aunque también encontramos a menudo otros estreptococos como el que ocasiona las neumonías (S. pneumoniae), Haemophilus influenzae y Estafilococos aureus.

La principal dificultad que nos plantean estas infecciones a los médicos es determinar su origen vírico o bacteriano. El diagnóstico diferencial basado únicamente en datos clínicos (los que tenemos disponibles en nuestras consultas cuando vemos a estos pacientes) es, a menudo, muy difícil. Muchas veces, además, la faringoamigdalitis se asocia con rinitis, conjuntivitis, bronquitis o adenitis cervical (inflamación de los ganglios del cuello).

Este proceso se manifiesta clínicamente, en los casos leves, por dolor de garganta sin fiebre, tos y rinorrea o secreción nasal; y en los casos más graves, por fiebre elevada, quebrantamiento del estado general, cefalea o dolor de cabeza y disfagia o dificultad para tragar. La infección estreptocócica, que es probablemente la que presenta a menudo su hijo, cursa habitualmente con fiebre más elevada, dolor más intenso y mayor exudación y reacción ganglionar regional que las infecciones por virus.

Las complicaciones de las amigdalitis de repetición pueden ser locales (paso a la cronicidad, formación de abscesos o colecciones de pus alrededor de las anginas, inflamación de los ganglios linfáticos del cuello, etc.) y generales (fiebre reumática con posibilidad de afectación de las válvulas del corazón y glomerulonefritis o infección grave de los riñones que puede conducir, a largo plazo, a insuficiencia renal).

El tratamiento habitual de estos procesos infecciosos consiste, en los casos leves, en analgésicos y, en los casos más graves, en reposo, toma de líquidos abundantes y antibióticos, con elección de la penicilina o sus derivados, como la amoxicilina, a una dosis para los adultos y niños mayores (a partir de los 12 años) de 500-750 mg/8h durante 8-10 días. Para los individuos en los que no existe la seguridad de un correcto cumplimiento terapéutico (es decir, que no estemos seguros de que van a tomar la medicación de forma correcta), la alternativa es la penicilina G benzatina o de liberación retardada en una sola dosis intramuscular (en adultos, 1.200.000 UI). En los individuos alérgicos a la penicilina, la eritromicina o la claritromicina son los fármacos de elección.

Cuando fracasa el tratamiento médico, nos podemos plantear el tratamiento quirúrgico, con la extirpación de las amígdalas. Es curioso comprobar como ha evolucionado la Medicina en los últimos años respecto de este asunto. Se podría decir que hemos pasado de operar a casi todos los niños que venían a la consulta con amigdalitis, a no operar a casi ninguno. En cualquier caso, la mayoría de especialistas ORL señalan que estaría indicada la intervención quirúrgica cuando se presenten 3-4 episodios importantes de amigdalitis al año.

Mi opinión, respecto al problema que nos plantea, es que su hijo sufre amigdalitis de repetición que interfieren con su vida y que determinan que él y ustedes estén continuamente preocupados y pendientes de sus amígdalas. Como le decía, la mayoría de otorrinolaringólogos que conozco plantearían la extirpación quirúrgica de las anginas (amigdalectomía) con lo que el problema se subsanaría inmediatamente. Es cierto que tendría que pasar por el quirófano, con los riesgos y las molestias que eso entraña, pero no lo es menos que existen otros riesgos, como el de aparición de las complicaciones médicas antes mencionadas, y un deterioro en la calidad de vida del niño y de ustedes como padres. Además, en manos expertas se trata de una intervención quirúrgica relativamente sencilla y con una recuperación generalmente buena y en corto plazo de tiempo.

Cordialmente,
Dr. Salvador Pertusa Martínez.


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