Adolescencia y conducta

Pregunta

Soy una madre de 3 hijos, de 16, 14 y 11 años, varones el mayor y el pequeño. Mi situación actual con el mayor es insoportable. Le resumo un poco mi vida. Cuando mi hijo tenía 18 meses y yo estaba embarazada de 7, mi hermana con 32 años sufrió un accidente mortal en carretera. Yo intenté siempre que mi vida fuera normal, dentro de mi casa y delante de mis hijos jamás vertí una lágrima. A los ocho meses de la muerte de mi hermana murió mi padre de un infarto, a los dos años, mi tío, de nuevo de infarto, que de siempre había vivido con nosotros. Después nació mi hijo pequeño el cual desde que nació ha tenido de todo, problemas con la piel, mononucleosis infecciosa, convulsiones febriles, etc. (Ahora, para su conocimiento, con 11 años está estupendamente.) Con las enfermedades de mi hijo pequeñoo, quizás dejé de lado a los dos mayores, pues nos pasábamos las noches enteras despiertos con las fiebres, quizás es una excusa, pero ahora que lo pienso quizás abandoné algo a los mayores. De siempre, desde que nació el mayor, he tenido una mujer en mi casa de 8 a 3 de la tarde, porque yo trabajo en el mismo horario. Ahora le cuento el tema de mi pregunta. Mi hijo el mayor siempre ha sido contestó, sé que me quiere con locura, pero últimamente es un pulso continuo conmigo, llega hasta insultarme, a decirle a su padre que siempre hace lo que yo le digo. En navidad suspendió 3 asignaturas, no lo castigué ni le reprendí, le di otra oportunidad para la segunda evaluación y él lo aceptó, pero cuando pasaron las fiestas ha vuelto a las andadas. En el momento que no le doy lo que me pide, me insulta, me dice que ojalá me muriera, que estarían mejor solos, yo me hago la fuerte pero me está hundiendo, necesito darle un beso. Pienso que a lo mejor la culpable soy yo, porque no le demuestro en realidad lo que lo quiero, aunque se lo digo, pero después de decirme tales cosas, no soy capaz de acercarme a él para darle un beso. Él es deportista, no bebe ni fuma ni toma nada que yo sepa, su principal ilusión es el fútbol y juega en un equipo. Entre los insultos me dice que ni mi madre me quiere, cuando la relación con ella es perfecta, que no tengo amigos, etc. Mi pregunta es si yo con mi comportamiento le he podido influir en algo, o qué conducta puedo adoptar para mejorar la situación. Muchísimas gracias por todo, aunque no me contesten me he desahogado. Quiero por último decirle que yo no me vengo abajo, que me hago la fuerte y le hago frente. Gracias.

Respuesta

Es muy difícil decirle cómo debe comportarse como “madre”, atendiendo exclusivamente a la información que usted proporciona. Por ejemplo, no conocemos cuál ha sido, y es actualmente, el papel del padre en la relación familiar, o en qué circunstancias y con qué consecuencias se producen las conductas negativas del hijo que le preocupa.

Todo ello sería crucial para hacer una correcta valoración. Por ello nos limitamos en esta respuesta a recordarle algunas cuestiones que pueden ser útiles, sin que deban considerarse como la solución a un problema, que no hemos podido definir.

1. Su hijo mayor está comenzando la adolescencia que, como es sabido, es una etapa que en algunos casos conlleva conductas de protesta en búsqueda de la identidad personal. Siempre y cuando estas conductas no sean exageradas ni permanentes, se pueden considerar como consustanciales a la etapa. Ello no significa que el adolescente no sienta amor o cariño en las relaciones.

2. Como bien intuye, el comportamiento de una persona es consecuencia de sus rasgos de personalidad, de las experiencias vitales y del ambiente al que se enfrenta. Por lo tanto si hay conductas de su hijo que considera anómalas pueden ser debidas a muchas razones, entre ellas a errores en su educación; pero esto no debe ser motivo de autoinculpación, sino motivo para mirar hacia delante y mejorar.

3. Tener una buena disposición, ser fuerte como usted dice, es crucial para afrontar los problemas que el devenir de la vida siempre nos pone delante, fundamentalmente para no caer en estados depresivos y/o ansiosos. Ahora bien, a veces no sólo basta con la “buena disposición” para hacer las cosas bien, en ocasiones se necesita saber cómo hacerlas. Con respecto a la educación de un adolescente, el diálogo con él (en la medida que sea posible), la lectura de algún libro sobre esta etapa, el contacto con el tutor del colegio, la consulta al orientador escolar del centro, la conversación con otros padres, entre otras, pueden ser una buena fuente de conocimiento y de aprendizaje, para ser madre de un adolescente.

4. Por último quiero recordarle que los problemas de un miembro de la familia son problemas de toda la familia, y que sólo en cooperación entre todos suelen resolverse. Padre, madre, resto de hermanos, deben actuar en la misma dirección si se desea intervenir para resolver un problema. Por ejemplo, si se decide que se van a reforzar/premiar conductas positivas, hay que hacerlo todos y ser constantes en dicha acción, al igual que si se decide que se van a obviar o castigar conductas negativas (por ejemplo insultos).

Esperamos que estas consideraciones puedan contribuir en algo a mejorar la situación que le preocupa.

Cordialmente,
Dr. José I. Baile Ayensa.


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