¿Vuelve el sarampión?

La incidencia del sarampión en España ha estado disminuyendo paulatinamente hasta 2009, fecha en que se registraron 33 casos, lo que hizo pensar que la enfermedad podría erradicarse definitivamente en 2015.

El sarampión (junto con la rubéola) reúne los requisitos para ser una enfermedad susceptible de la completa eliminación: su reservorio es exclusivamente humano, los virus apenas sobreviven en el medioambiente, existen técnicas diagnósticas suficientemente sensibles y específicas para detectar la infección y se dispone de vacunas efectivas y baratas que han demostrado inmunidad duradera.

El sarampión puede ser más grave de lo que se cree comúnmente

Todo ello llevó a las autoridades sanitarias de la mayoría de los países de Europa a fijar el objetivo de su completa erradicación en dicho año, según el informe de septiembre de 2012.

Más de 2600 casos en 2011

Pero en 2011 el número de casos conformados creció hasta 2.634, según datos del Plan Nacional de Eliminación del Sarampión y de la Rubéola elaborado por el Centro Nacional de Epidemiología (Instituto de Salud Carlos III).

Solo en Sevilla, en 2011 se registraron 1.759 casos, con una víctima mortal (lo que desmiente la creencia de que el sarampión no es grave).

Los más de 2.800 casos registrados en los últimos cuatro años no invitan, desde luego, al optimismo.

Los “antivacunas”

En España se dan pocos casos de familias antivacunas y, contrariamente a lo que sucede en los Estados Unidos, donde se registra un brote de 102 personas infectadas, dichos casos están aislados, no agrupados en colectivos.

En caso de una familia afectada difícilmente podría, por tanto, constituir una fuente de contagio, teniendo en cuenta que la tasa de vacunación en España ronda el 95%.

Es la llamada inmunidad de grupo: Por ejemplo, en 2013 se registraron tres casos de sarampión en el seno de una familia antivacunas en Baleares, pero el virus no logró extenderse por el colegio.

La exclusión social

El problema está en los colectivos socialmente excluidos, sin acceso a la vacunación recomendada por las autoridades sanitarias. El caso comentado de Sevilla, en San Juan de Aznalfarache, es significativo: allí reside una comunidad gitana excluida socialmente, que acude a colegios en que la tasa de vacunación es de apenas el 50%.

Análogo caso se dio en 2011 en Granada, en el Albaicín, en que 308 personas se vieron afectadas.

Todo lo cual impone la imperiosa necesidad de actuar sobre las desigualdades en salud para tratar de frenar la aparición de brotes relacionados con la no vacunación por exclusión social.

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