Vivir frente al mar calma el estrés

Un viejo dicho español asegura que hay tres cosas que no se cansa uno de mirar: el mar, el fuego y la cara de un niño. Y, a la espera de algún comentario sobre el fuego y el niño, de momento la ciencia confirma que ver el mar es bueno para el espíritu y calma el estrés. Eso asegura un nuevo estudio.

La investigación se llevó a cabo en Nueva Zelanda, en Wellington y los científicos compararon los niveles de estrés de los grupos de población cuyas casas estaban en diferentes barrios y entornos. Los afortunados que vivían frente al mar tenían niveles de estrés consistentemente más bajos que los demás. El estudio, claro, contempló otros posibles factores como edad, riqueza, sexo y otros factores que pudieran influir en el estrés.

“También encontramos que, contra lo que intuitivamente se podría pensar, los vecinos de los barrios con vistas a espacios verdes, como grandes parques o bosques, no mostraron los mismos beneficios”, dijo la coautora del estudio, Dra. Amber Pearson, de la Universidad Estatal de Michigan, en un comunicado de prensa de la universidad.

Los hallazgos podrían quizá resultar útiles para los urbanistas: claro que sólo en las ciudades situadas junto al mar.

El estudio se publicó en la revista Health and Place.


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