Uso racional de los antibióticos

El asma, cada vez más frecuente

En los últimos años, el asma infantil se ha hecho cada vez más frecuente en los países desarrollados. Se ha constatado un particular aumento del número de niños con asma de origen alérgico que se manifiesta por la aparición de tos, pitos en el pecho y sensación de fatiga, pero también con síntomas de rinitis alérgica (estornudos, picor nasal, aumento de los mocos en la nariz, etc.), eczema o dermatitis en la piel y sensibilización cutánea.

Niño usando un inhalador

El asma infantil es cada vez más frecuente

©PhotoDisc

¿Un factor ambiental?

Asistimos un cambio rápido en la incidencia de la enfermedad en amplias partes del mundo lo que indica de forma consistente que una alteración medioambiental extensa podría estar implicada en la aparición del asma. Una posible explicación de este fenómeno se ha denominado la hipótesis de la higiene que considera que los humanos estamos más predispuestos a los trastornos alérgicos debido a estilos de vida “demasiado limpios”. La hipótesis subyacente es que un medio ambiente rico en antígenos o sustancias que estimulan nuestro sistema de defensas debe ser esencial para una maduración inmunológica normal que prevenga la alergia y el desarrollo de asma.

Algunos microorganismos podrían ayudar

Se ha prestado especial atención a la exposición extrínseca, es decir, a la exposición a los microorganismos y antígenos del ambiente como causantes de asma. La hipótesis de la higiene incluye también la exposición a diferentes tipos de microorganismos y parásitos que coexisten con los humanos y tienen la capacidad de regular y equilibrar el desarrollo de nuestro sistema inmunológico.

El impacto de un cambio interno puede ser más profundo que las consecuencias de la mayoría de exposiciones externas, especialmente si el cambio afecta a la flora que coloniza habitualmente a los humanos. Las infecciones que afectan al aparato digestivo pueden ser particularmente importantes para este mecanismo porque el tejido linfoide (precursor de las defensas) asociado al intestino es crítico para la maduración de la inmunidad de las mucosas.

Causante de gran parte de las úlceras de estómago

Helicobacter pylori es una bacteria presente en el estómago de los humanos desde hace muchísimo tiempo, se adquiere en los primeros años de la vida y se lleva durante la mayor parte o toda la vida (si no se erradica con tratamiento antibiótico). En los últimos años su presencia se ha relacionado estrechamente con el desarrollo de úlcera gastroduodenal.

Los investigadores de este estudio postularon una relación inversa entre la presencia de esta bacteria y asma y trastornos atópicos en niños. Analizaron su hipótesis examinando los datos de más de 7.000 participantes en el Informe del examen de salud y nutrición de los EE UU, programa de estudios diseñado para evaluar el estado de salud y nutrición de adultos y niños americanos.

Los resultados de su estudio mostraron que la seropositividad frente a H. pylori (anticuerpos positivos en la sangre frente a la bacteria) se asoció de forma inversa (es decir, protectora) con la aparición de asma antes de los 5 años de edad y con el asma en el momento del estudio en niños de 3 a 13 años. Entre los participantes de 3 a 19 años la presencia de H. pylori se relacionó de forma inversa (protectora) con haber tenido asma y la asociación inversa con el inicio del asma antes de los 5 años fue más potente. Entre los niños de 3 a 13 años la positividad para H. pylori se asoció inversamente de forma significativa con el asma en ese momento y con sibilancias o pitos, rinitis alérgica, dermatitis, eczema, erupción o rash cutáneo.

Demasiados antibióticos

Los hallazgos de esta asociación inversa entre la presencia de H. pylori y el asma infantil es consistente con las pruebas halladas en estudios prospectivos que muestran que el uso de antibióticos para el tratamiento de infecciones de otros órganos distintos de la vía respiratoria durante el primer año de vida conduce invariablemente a un aumento de riesgo de desarrollar asma en la infancia.

Que H. pylori podría ser protector frente al asma es biológicamente plausible: existe una tendencia secular en la que su desaparición coincide con un aumento del asma.

Los investigadores concluyen que la ausencia de H. pylori en el estómago puede ser una posible explicación del incremento del asma en la infancia. Su presencia o ausencia es uno de los factores de riesgo para asma y trastornos atópicos que podemos medir en los niños.

Una vez más proponemos un uso racional y adecuado de los antibióticos para no liquidar nuestra flora bacteriana autóctona que nos protege frente a otros peligros como, en este caso, el asma.

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