El tratamiento de la mácula puede provocar glaucoma

El riesgo de glaucoma se asoció con 7 o más inyecciones para la degeneración macular, sugiere un estudio

El tratamiento de la enfermedad ocular conocida como maculopatía (degeneración macular asociada a la edad, DMAE) o mácula a secas, puede aumentar el riesgo de glaucoma.

Mácula y glaucoma

La mácula, o degeneración macular asociada a la edad (DMAE), es una de las causas más frecuentes de baja visión en los países desarrollados. La mácula es una parte de la retina que se encarga de transmitir al cerebro las imágenes que ocupan el centro del campo visual, es decir aquéllas en las que fijamos la vista. Esta parte de la retina es la más desarrollada y es la que tiene una mayor capacidad de apreciar los detalles, los colores, etc. La DMAE es un envejecimiento de esta parte de la retina que generalmente no se traduce en una pérdida de toda la visión, sino solamente de la central, la más importante, permaneciendo inalterada la visión lateral o periférica que es mucho menos precisa.

Por su parte, el glaucoma se produce por un aumento de la presión de los fluidos dentro del ojo. Ese exceso de presión causa daños en el nervio óptico y, de no tratarse a tiempo, puede dar lugar a la pérdida definitiva de la visión en el ojo afectado.

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Se caracteriza por un daño progresivo en el nervio óptico.

El estudio

Los pacientes de mácula que reciben al menos 7 inyecciones anuales del medicamento bevacizumab (Avastin) para tratarla tienen un riesgo más alto de necesitar una intervención quirúrgica para el glaucoma, encontró el estudio.

Los investigadores advierten que “no debe abandonarse el fármaco para la degeneración macular. Este medicamento ayuda a prevenir una causa, antes intratable, de ceguera en la vejez, y debe continuar siguiéndose”, indicó el autor principal del estudio, Dr. Brennan Eadie, de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá. “Finalmente, si aparece el glaucoma hay tratamientos disponibles”, añadió.

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Los investigadores revisaron más de 800 casos de pacientes que recibieron inyecciones de bevacizumab para tratar la DMAE entre 2009 y 2013 en Columbia Británica. El equipo de investigación identificó a 74 personas que acabaron por necesitar intervenir quirúrgicamente el glaucoma, y las compararon con 740 "controles" que recibieron inyecciones en los ojos, pero no requirieron intervención.

Se encontró que siete o más inyecciones al año se asociaron a un riesgo 2,5 veces mayor de que el glaucoma requiriera cirugía; los pacientes que recibieron 3 o menos inyecciones no necesitaron intervenirse. No es inusual que los pacientes con degeneración macular reciban al menos 7 inyecciones al año.

"Se trata de controlar este nuevo factor, partiendo de la base de que hay un riesgo real de necesidad de intervenir el glaucoma si la presión se mantiene elevada". El estudio se publicó en la revista JAMA Ophthalmology.

El bevacizumab ayuda a tratar la degeneración macular al bloquear una sustancia que provoca el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos, conocida como factor de crecimiento endotelial vascular (FCEV). Este fármaco y otros anti-FCEV han revolucionado el tratamiento de la degeneración macular húmeda.

Aproximadamente una de cada 5 personas con degeneración macular sufre la forma húmeda de la enfermedad. Este trastorno provoca la aparición de vasos sanguíneos nuevos y anómalos en el ojo que provocan una pérdida rápida de la visión, según la American Academy of Ophthalmology.

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