¿Tiene ataques explosivos de ira? Y… ¿gato? ¿Tiene gato?

¿Sufre ataque incontrolados de ira? A lo mejor tiene o ha tenido toxoplasmosis: alrededor de una tercera parte de la población la ha padecido en algún momento de su vida.

Una investigación reciente afirma que las personas propensas a prontos explosivos de ira (intermitent explosive disorder, o IED) podrían estar bajo la influencia de dicha infección.

El IED consiste en estallidos recurrentes e impulsivos de agresividad verbal o física que suelen ser desproporcionados con las situaciones que los provocan.

La toxoplasmosis

En general, la toxoplasmosis es una infección parasitaria relativamente inocua, provocada por el Toxoplasma gondii. Alrededor de un tercio de los humanos se ha infectado en algún momento de sus vidas.

Inocua, pero no para los recién nacidos, las embarazadas y personas con deficiencias inmunitarias: en estos grupos la infección puede ser grave y provocar daños en el cerebro, los ojos u otros órganos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

El parásito se encuentra en las heces de los gatos y puede estar presente en las carnes crudas o poco cocidas.

El estudio sugiere que las personas diagnosticadas con IED tienen más del doble de probabilidades de portar el Toxoplasma gondii, señaló el director de la investigación, Dr. Emil Coccaro, de la Universidad de Chicago.

"Si tiene problemas de agresividad, quizá deba hacerse una prueba de toxoplasmosis", apuntó. "Las personas que estallan tienen un problema real. No se trata sencillamente de un problema de carácter o de una conducta anómala. Hay algo subyacente que lo provoca".

Coccaro anotó que, dado que el estudio no fue un ensayo clínico, los resultados no establecen un vínculo causal directo. También añadió que no todo el que obtiene un resultado positivo en una prueba de la toxoplasmosis tiene problemas con la agresividad.

La toxoplasmosis podría afectar el estado de ánimo y la agresividad al infectar áreas del cerebro que controlan la regulación emocional, dijo Coccaro, o al alterar la química cerebral. "Todavía no estamos seguros, pero son los dos principales candidatos", dijo.

La toxoplasmosis puede evitarse extremando la limpieza de verduras y cocinando bien la carne. Los dueños de mascotas pueden evitar la infección al mantener a sus gatos en interiores, lo que previene que coman la carne cruda de animales silvestres que podrían portar el parásito. También hay que tener cuidado y evitar el contacto con las heces de gato al limpiar la caja de arena. "Limpie la caja a diario, y no permita que personas con sistemas inmunitarios débiles o mujeres embarazadas (o que podrían estarlo) lo hagan".

El estudio se publicó en la revista Journal of Clinical Psychiatry. Puede leer un resumen, en inglés, aquí.


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