El TAC triplica el riesgo de cáncer en niños

La Tomografía Axial Computerizada, escáner o TAC, es una prueba diagnóstica cuya introducción supuso un avance inestimable cara al diagnóstico de determinadas enfermedades que afectan a las partes blandas. A diferencia de los Rayos-X convencionales, el escáner es especialmente útil para, entre otras muchas aplicaciones, detectar todo tipo de lesiones cerebrales y problemas internos (tumores, problemas viscerales, enfermedades pulmonares, etc.).

Probablemente el uso del escáner no siempre está justificado

El problema es que un TAC emite una cantidad de radiación muy superior a la de una radiografía convencional: entre diez y mil veces más. Su uso se restringe, teóricamente, a los casos que realmente lo requieran a efectos de diagnosticar. Hace alrededor de diez años que se sugirió que esa radiación podría conllevar un aumento del riesgo de cáncer.

178.000 casos estudiados

La colaboración entre los institutos nacionales de salud del EE.UU. y el Reino Unido (NIH y NHS respectivamente) ha permitido llevar a cabo esta investigación, sobre 178.000 niños y que ha durado veinte años. El estudio, el más ambicioso sobre el TAC llevado a cabo, no ofrece dudas y concluye que las radiaciones emitidas en eta prueba están asociadas a mayores riesgos de leucemia y tumores cerebrales en los niños.

¿saber más?

Vea nuestra sección Pruebas diagnósticas y encontrará las descripciones, uso y riesgos de las más frecuentes.

    El estudio ha aparecido en The Lancet y fue dirigido por la doctora Amy Berrington de González.

    Los niños son más sensibles a la radiación

    El organismo infantil, aún no plenamente desarrollado es más sensible a la radiación que el de un adulto. Y, de acuerdo con el estudio, someterse a dos o tres TAC en la cabeza antes de los 15 años multiplica por tres el riesgo de desarrollar un tumor cerebral. El riesgo triplicado de contraer leucemia requeriría entre cinco y 10 escáneres acumulados.

    ¿Siempre está justificado el TAC?

    Por desgracia, probablemente no. Según Andrew Einstein, de la Universidad de Columbia (Nueva York), entre el 20 y el 50% de los TAC se realizan sin plena justificación, “tanto por existir una prueba alternativa como por no ser en absoluto necesario”. Es por tanto necesario evaluar cuidadosamente la necesidad de meter al niño en el escáner. A menudo se sobreutiliza el TAC, por ejemplo en las fracturas de cabeza, cuando sería suficiente con una radiografía convencional. Los propios padres del niño presionan en muchos casos para su uso, naturalmente por desconocimiento de los riesgos que implica para el joven organismo de sus hijos.

    En España

    Los protocolos españoles en materia de radiomedicina son estrictos y obligan a los hospitales a seguir un programa de garantía de calidad que justifique el uso de cada prueba. Igualmente, todo el personal que trabaja en entornos radioactivos debe disponer de una formación específica.

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