La soledad, factor clave en las muertes prematuras de mayores

La soledad extrema puede aumentar en un 14 por ciento las posibilidades de muerte prematura de una persona mayor, concluye una investigación de la Universidad de Chicago.

El trabajo, dirigido por el Dr, John Cacioppo, profesor de Psicología en dicho centro, muestra que el impacto de la soledad en la muerte prematura es casi tan fuerte como el impacto de la situación socioeconómica desfavorecida, que aumenta las posibilidades de morir prematuramente en un 19 por ciento.

Es gratificante ser parte de un grupo o colectivo

Más aún: la soledad tiene dos veces el impacto sobre la muerte temprana que la obesidad.

Los resultados de la investigación se expondrán en un seminario sobre 'La ciencia de la vejez resistente', en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia que tendrá lugar en Chicago, Estados Unidos.

El estudio mostró grandes diferencias en la tasa de deterioro de la salud tanto física como mental. Cacioppo y sus colegas han examinado el papel de la satisfacción con las relaciones de las personas mayores para desarrollar su capacidad de resistencia, es decir, capacidad de recuperarse después de la adversidad y crecer a partir de las tensiones de la vida.

Las consecuencias para la salud son dramáticas porque sentirse aislado de los demás puede interrumpir el sueño, elevar la tensión arterial, incrementar la presencia de la hormona del estrés (cortisol) por la mañana, alterar la expresión génica en las células inmunes y aumentar la depresión y disminuir el bienestar subjetivo general, señala Cacioppo, que impartirá una charla titulada 'Conexiones gratificante sociales promueven un envejecimiento exitoso'.

Las personas mayores pueden evitar las consecuencias de la soledad al estar en contacto con antiguos amigos y compañeros y participar en reuniones familiares. Todo ello da a los adultos mayores la oportunidad de conectarse con otras personas de quienes se preocupan y que se preocupan por ellos.

Aunque algunas personas son felices solas, la mayoría de la gente se desarrolla a partir de situaciones sociales en las que se prestan apoyo mutuo y mantienen una relación fuerte.

La investigación ha identificado tres dimensiones fundamentales para unas relaciones saludables: relaciones íntimas, o sea tener a alguien en la vida que hace reafirmarse en la propia persona; conectividad relacional, es decir, mantener contacto cara a cara y conectividad colectiva, que produce la sensación de ser parte de un grupo o colectivo más allá de la existencia individual.

"Las personas mayores que viven solas no se sienten solas si permanecen socialmente comprometidas y disfrutan de la compañía de los que les rodean. Algunos aspectos del envejecimiento, como la ceguera y la pérdida de la audición, sin embargo, ponen a las personas en un riesgo especial de ser aisladas y estar solas", alerta.

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