Se debería controlar la depresión, el colesterol y el VIH de todos los niños

Algunas de estas pruebas deberían implantarse a la temprana edad de 9 años, y deberían someterse a ellas a todos los niños, y no sólo a los incluidos en grupos de riesgo..

La idea es atajar el problema antes de que requiera medicamentos

Antes, se sometía a las pruebas a los niños que se consideraba que tenían un riesgo alto, en función, fundamentalmente de los antecedentes familiares, comentó el Dr. Geoffrey Simon, que preside el Comité de Práctica y Medicina Ambulatoria de la Academia.

Pero la investigación ha mostrado que esta selección supone pasar por alto demasiados niños con un nivel anómalo de colesterol, por ejemplo, lo que complica las cosas innecesariamente, dijo Simon.

"En realidad, nuestra propuesta simplifica las cosas al decir que se deberían hacer las pruebas a todos los niños más o menos a los 9 ó 10 años", dijo.

“Muchos padres se preguntarán por qué se les debe medir el colesterol”, reconoció Simon. Pero según los datos del gobierno de EE. UU., “aproximadamente un 20 por ciento de los adolescentes estadounidenses tienen unos niveles malsanos de colesterol, e incluso niños más jóvenes se ven afectados”.

Aunque a los adultos a menudo se les recetan fármacos para reducir el nivel del colesterol, en el caso de los niños la principal manera de abordar el problema es con dieta y ejercicio. “Incluso posiblemente haga falta profundizar más y lograr que la familia trabaje con un nutricionista" añadió.

Depresión y VIH

Las otras dos pruebas clave para la salud infantil se centran en la depresión y el VIH (causante del sida): se deberían hacer revisiones anuales de depresión a los niños y adolescentes desde los 11 hasta los 21 años, según la Academia. Y se debería hacer la prueba del VIH cuando se tiene entre 16 y 18 años de edad.

"La incidencia de la depresión empieza a aumentar en la escuela intermedia y en secundaria", dijo Simon. Y el suicidio es una causa principal de fallecimiento entre los adolescentes.

El 11 por ciento de los niños de 12 a 17 años de edad tuvieron al menos un periodo de depresión mayor en 2013, según el Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU, lo que equivale a unos 2,6 millones de niños. Y detectar precozmente los síntomas de depresión permitiría abordar rápidamente el problema".

“De nuevo”, añadió, “eso no significa que tenga que intervenirse con medicamentos. La idea es atajar el problema antes de que los requiera. Hay que tener en cuenta que la depresión en los niños no siempre es obvia para los padres, ya que puede manifestarse como problemas de insomnio o falta de apetito, por ejemplo”.

Con respecto al VIH, las pruebas solían ser aún más selectivas, y se realizaban a los niños que afirmaban ser sexualmente activos o que consumían drogas.

Las pruebas universales pueden aumentar también la concienciación de los adolescentes con respecto al VIH y a otras enfermedades de trasmisión sexual, y darles la oportunidad de hablar sobre estas cuestiones en un "ambiente seguro".

La recomendación de que se realicen pruebas del VIH entre los 16 y los 18 años de edad también responde a las tendencias en las tasas de infección, según la Academia. Los niños, los adolescentes y los adultos jóvenes de 13 a 24 años conforman una cuarta parte de todos los casos nuevos de VIH en los Estados Unidos.

Según Simon, uno de los problemas de las pruebas selectivas (del VIH o de la depresión) es que crean un "estigma". Las pruebas universales ayudan a acabar con eso.

Un resumen de las recomendaciones aparece en la revista Pediatrics. Puede leerlo aquí.


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