Se confirma: sí, estamos más irritables en verano

Con independencia de lo que uno disfrute del sol, las olas de calor son insoportables, especialmente en un clima continental extremo, como el de nuestro país, cuyos termómetros no es raro ver por encima de los 40 grados. Camisas empapadas de sudor, el aire abrasador de la calle, la climatización que no funciona… insoportable. Las conclusiones de que varios estudios confirmen que el calor causa mal genio e irritación no deberían sorprender a nadie.

Los investigadores ponen de manifiesto que sí, la temperatura ambiental reduce la conducta “prosocial” (no sólo somos menos útiles, sino que también nos volvemos ariscos).

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La investigación

Un primer estudio evaluó en dos fases el comportamiento del departamento de servicio al cliente de una tienda minorista. La primera, durante una ola de calor y, la segunda, en una temporada de temperaturas normales. Como cabía imaginar, con el calor el servicio se mostró mucho menos proclive a solucionar los problemas de los clientes: tanto como un 59% menos.

Una segunda investigación consistió en reclutar a 160 voluntarios para completar una encuesta. Divididos en dos grupos, se pidió a los primeros 80 que antes de responder a las preguntas se situaran mentalmente en un momento de sus vidas en que pasaron mucho calor. El cuestionario se centraba en los niveles de energía y en la actitud vital, e iba seguido de preguntas triviales; el cuestionario finalizaba con un bonus según la calidad de las respuestas.

El segundo grupo fue sometido al mismo cuestionario, pero los voluntarios no tuvieron que situarse virtualmente en una ola de calor. Del grupo “caliente”, sólo el 44% logró el bonus, en comparación con el 77% del grupo “no caliente”.

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Finalmente, un tercer experimento consistió en someter a 73 estudiantes a determinados cuestionarios, después de dos clases. En la primera aula, a 27ºC, asistieron a una conferencia al final de la cual, antes de salir, se les pidió que respondieran algunas preguntas. El mismo proceso se repitió en una segunda clase, que se celebró en un aula con aire acondicionado a una temperatura ideal.

En el aula caliente, contestaron a una media de 6 preguntas, en comparación con las 35 a que respondieron en el aula fresca. Lo más probable, dijeron los autores, es que los estudiantes sólo querían salir de una vez del horno y librarse del calor; pero lo cierto es que de un modo u otro, el calor alteró su conducta.

“La clave del estudio es que la temperatura afecta al estado de ánimo individual, que a su vez modela las reacciones emocionales y conductuales. La gente es menos proclive a mostrarse proactiva en un entorno incómodo, independientemente de las razones que pudieran aducir para no hacer algo”, dijo uno de los autores, Dra. Liuba Belkin, de la Universidad de Lehigh en Bethlehem, Pennsylvania.

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Pero el calor no sólo nos vuelve más irritables; investigaciones anteriores también encontraron que se vinculaba con mayores niveles de agresividad y con aumentos de la tasa de delincuencia. Se supone que tales cambios están provocados por noches sin dormir, por cierto nivel de deshidratación y por verse encerrado en sí mismo, sin poder escapar del calor.

Sin contar con otros riesgos...

Aparte de los cambios de humor, el calor excesivo puede ser causa de varios problemas físicos, desde quemaduras solares hasta deshidratación e insolaciones, o golpes de calor. A continuación enumeramos los indicios más claros de que alguien ha estado demasiado al sol y debe recibir atención médica inmediata:

  • Piel caliente y seca, pero sin sudar
  • Confusión, aturdimiento o pérdida de conciencia
  • Vómitos frecuentes
  • Falta de aire o dificultad para respirar
  • Pulso acelerado
  • Temperatura corporal por encima de 38,9ºC.

Recuerde siempre ponerse protector solar, beber mucha agua y estar lo más posible a la sombra durante la ola de calor.

El estudio se publicó en el European Journal of Social Psychology.

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