Psoriasis e infarto

La psoriasis es una enfermedad inmunológica crónica frecuente que afecta al 2%-3% de la población adulta. Aproximadamente del 6% al 11% de estos pacientes presentan una inflamación de las articulaciones llamada artritis psoriásica. La extensión del área de superficie corporal afectada es variable y va desde menos del 2% de la superficie corporal en el 80 % de los pacientes hasta una mayor extensión en el 20% de pacientes restantes. Se ha visto que la psoriasis tiene un gran impacto en la calidad de vida de estas personas incluso en aquellas con escasa afectación cutánea.

La enfermedad se manifiesta con la aparición de unas placas cutáneas rojizas y engrosadas en determinadas zonas como los codos y las rodillas, aunque puede afectar a otras muchas zonas cutáneas. Algunos pacientes desarrollan artritis asociada y se ha comprobado que se asocia también con marcadores de inflamación sistémica, como aumento de los niveles de una proteína inflamatoria llamada proteína C reactiva.

Este estudio

asocia mayor incidencia de problemas cardiovasculares al hecho de padecer psoriasis

    Las anomalías inmunológicas que conducen al desarrollo de la psoriasis sugieren que estos pacientes pueden presentar mayor riesgo de otras enfermedades asociadas con un estado inflamatorio.

    Algunos estudios previos han indicado que la psoriasis se asocia con una mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares, incluido el infarto de miocardio.

    El objetivo de este estudio -Riesgo de infarto de miocardio en pacientes con psoriasis- fue examinar a una población representativa amplia para determinar el riesgo de infarto de miocardio en pacientes con dicha enfermedad.

    Más de 130.000 pacientes con psoriasis y más de medio millón de pacientes que sirvieron como controles fueron seguidos durante más de 5 años. Entre los pacientes con psoriasis, 3 de cada 100 fueron clasificados como pacientes de enfermedad grave, ya que tomaban tratamiento sistémico o general. Los pacientes con psoriasis tenían con más frecuencia diabetes, hiperlipidemia (aumento de colesterol en la sangre), hipertensión arterial, una historia de infarto de miocardio, mayor índice de masa corporal (obesidad) y eran más fumadores. Estos pacientes presentaron mayor incidencia o frecuencia de infarto de miocardio en comparación con los pacientes control. Los pacientes que tenían psoriasis grave presentaron las mayores tasas de infarto y, curiosamente, eran más jóvenes.

    Los autores concluyen que la psoriasis es un factor de riesgo independiente para infarto de miocardio. El riesgo de infarto de miocardio asociado con la psoriasis es mayor en pacientes jóvenes con enfermedad grave, se atenúa con la edad y permanece elevado incluso tras realizar un control por los factores de riesgo cardiovascular tradicionales. Los hallazgos demuestran un efecto dosis-respuesta consistente con la hipótesis de que una mayor actividad inmune en la psoriasis se relaciona con un riesgo más elevado de infarto de miocardio.

    El mecanismo exacto a través del cual la psoriasis predispone a un paciente a la enfermedad cardiovascular no está claro, pero puede ser debido a las vías inmunológicas comunes que funcionan de forma anormal en estas enfermedades. Es más, es posible que el nexo de unión entre la psoriasis y el infarto de miocardio pueda estar mediado por otros factores más allá de la inflamación, como el estrés psicológico, la vida sedentaria, o posiblemente un escaso cumplimiento en el manejo de los factores de riesgo cardiovascular.

    Finalizan recomendando a los médicos que animemos a los pacientes con psoriasis a controlar más estrechamente sus factores de riesgo cardiovascular modificables.

    Ya lo saben: las personas con psoriasis necesitan cuidar un poco más su salud si no quieren tener complicaciones cardiacas.

    Risk of myocardial infarction in patients with psoriasis. Gelfand J, Neimann A, Shin D, Wang X, Margolis D, Troxel A. JAMA 2006L; 296: 1735-1741.

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