Pediatras advierten: “Debe reducirse el uso de antibióticos para el ganado”

El uso de antibióticos en los animales de granja –más que uso, abuso– plantea un verdadero peligro para los niños, advierte la American Academy of Pediatrics, AAP en un nuevo informe. Puede acceder al informe aquí.

Es práctica común añadir antibióticos al pienso del ganado sano para prevenir enfermedades

Es práctica común añadir antibióticos al pienso del ganado sano para fomentar el crecimiento, aumentar la eficiencia de la alimentación o prevenir enfermedades. Pero la práctica conlleva que los antibióticos sean poco efectivos cuando se necesitan para el tratamiento de enfermedades infecciosas.

La conexión entre los usos de antibióticos para la producción en el sector agrícola y la resistencia a los antibióticos es alarmante; el riesgo no solo afecta a los niños, sino también a otros grupos vulnerables, como las embarazadas y los mayores.

Algunos ejemplos de gérmenes emergentes resistentes a los antibióticos incluyen al Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), la Clostridium difficile y a cepas altamente resistentes de la bacteria de la tuberculosis (Mycobacterium tuberculosis).

"Los niños pueden estar expuestos a bacterias resistentes a múltiples medicamentos -extremadamente difíciles de tratar si provocan la infección- mediante el contacto con animales que han recibido los antibióticos y también por el consumo de carne de dichos animales", advirtió en un comunicado de prensa de la Academia el autor del informe, el Dr. Jerome Paulson, del Consejo de Salud Ambiental.

“Los animales de granja deben recibir los antibióticos adecuados para las infecciones bacterianas, como los humanos”, dijo. "Pero el uso indiscriminado de antibióticos sin la receta o la preceptiva indicación de un veterinario pone la salud de los niños en riesgo".

Algunos de esos antibióticos que ciertas bacterias resisten se han encontrado en la flora intestinal de humanos, presumiblemente por consumir carne y pollo contaminados.

Además, las bacterias resistentes a los antibióticos terminan propagándose en el ambiente a través del agua, la tierra y el aire que entra en contacto con las bacterias, creando así depósitos de cepas resistentes a los antibióticos, lo que permite una expansión posterior de la resistencia.

El estudio aparece en la revista Pediatrics. Puede leerlo, en inglés, aquí.


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