Las patatas podrían elevar la tensión

Las patatas, uno de los alimentos más populares en España. Fritas o asadas, acompañamiento indiscutible de carnes; o hervidas, perfectas con un pescado al vapor o al horno; o en puré, quizá gratinado con queso; o rellenas; o guisadas con bonito en un marmitako, con un estofado de ternera o con níscalos, como en Castilla; o para qué hablar como protagonista de uno de los platos estrella de la gastronomía española, la tortilla.

La humilde patata, traída de América por los conquistadores en el siglo XVI y que desde entonces constituye un alimento básico en la dieta de media humanidad, (desde luego mucho antes de que la hipertensión llegara a escena)... Bueno, pues un estudio viene a demonizarla y nos dice que puede ser un factor de elevación de la tensión arterial. Comerlas en exceso podría aumentar el riesgo de hipertensión.

La investigación, llevada a cabo en la Universidad de Harvard, mostró que comerlas cuatro o más veces por semana se vinculó con un aumento en el riesgo de hipertensión (de un 11 por ciento si se cocinaban al horno, hervidas o en puré, y de un 17 por ciento si se freían), en comparación con comer menos de una porción al mes.

"Esperamos que nuestro estudio dé lugar a más investigaciones sobre las patatas y el riesgo de hipertensión y otras enfermedades", apuntó la investigadora líder, Dra. Lea Borgi, del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

No quedó claro, alega una nutricionista crítica con el estudio, la Dra. Samantha Heller, de la Universidad de Nueva York, si se debe a las patatas en sí o las posibles salsas y adobos que se suelen añadir al tubérculo: crema agria, tocino, bacon. "Una vez más, la reputación de la pobre patata se ve mancillada con este estudio", lamentó.

Como promedio, los estadounidenses comieron casi 23 kilos de patatas por persona en 2013, la mayor parte fritas", dijo Heller. "Como nutricionista, ni siquiera estoy segura de poder clasificar las patatas fritas comerciales como patatas. Las han transformado en palitos de grasa, sal, grasas trans y quién sabe qué más", advirtió.

"No me sorprende que los investigadores hallaran que un consumo alto se asocia con una mala salud", comentó.

En el estudio, Borgi y sus colaboradores siguieron a más de 187.000 hombres y mujeres en EE. UU. durante más de 20 años. A lo largo del tiempo, los voluntarios completaron varios cuestionarios sobre su dieta. Ninguno de los participantes tenía hipertensión al inicio del estudio.

Las patatas tienen lo que se conoce como un índice glucémico alto, en comparación con otras verduras, lo que viene a decir que pueden provocar ‘picos’ de azúcar en sangre, lo que podría quizá explicar el efecto, añadió Borgi.

En España

El consumo de patatas en España en 2012 fue de 30,21 kilos por persona, según un informe del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

De ellos, 23,13 kilos fueron de patatas frescas, mientras que el consumo de patatas procesadas fue de 1,23 kilos. Las congeladas no llegaban al kilo por persona y año (940 g).

Por Comunidades Autónomas, fueron Canarias, Asturias y Murcia las de mayor consumo, frente a la Rioja y Castilla y León, que fueron las menos consumidoras.

El estudio se publicó en la revista British Medical Journal.


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