Más evidencias del acierto de la hipótesis que generó NetDoctor

El paciente bien informado participa activamente en su propio tratamiento, haciéndolo más eficaz.. Este lema constituye la base de la filosofía que impulsó al doctor Carl. J. Brandt a fundar NetDoctor, en 1998.

Carl J.Brandt, fundador de NetDoctor

Brandt llegó a esta conclusión tras su tesis, publicada en Lancet, en la que comprobó que los pacientes a su cargo eran más proclives a seguir el tratamiento impuesto si conocían en profundidad qué lo motivaba: su dolencia, causa, síntomas, porqués del tratamiento y pronóstico. Los pacientes informados siguieron los tratamientos mucho más rigurosamente que los no informados.

Notas clínicas on-line: Open Notes

Compartir las notas clínicas con los pacientes podría ser un buen remedio. Los pacientes a quienes se permitió leer las notas de los médicos tras las consultas tendían a involucrarse en su propia atención, a comprender mejor sus problemas de salud y a cumplir mejor con su plan de tratamiento, según la investigación.

El paciente bien informado participa activamente en su propio tratamiento

Y leer online los comentarios de los médicos también fomenta el seguimiento del tratamiento, hallan los investigadores.

En el estudio, que aparece en Annals of Internal Medicine, 105 médicos de tres instituciones de EE. UU. invitaron a miles de pacientes a acceder online a las notas del médico a través de “sitios seguros” de internet. El programa, de un año, se llamó OpenNotes.

Diferentes provechos

Más del 85 por ciento de los casi 14.000 pacientes que tuvieron acceso a las notas las abrieron, y muchos accedieron a ellas con frecuencia, apuntaron los investigadores. Los resultados se evaluaron tras un año.

"Cada paciente aprovecha cosas distintas al leer las notas", dijeron los doctores Jan Walker y Tom Delbanco, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, investigadores principales del proyecto. Algunos pacientes perdieron peso (algo que los médicos les venían años diciendo); otros, que les hicieron sentir mayor control de su problema; los que tomaban fármacos, que las notas les ayudaron a tomarlos según las indicaciones: la ‘no-pasividad’ del paciente les estimuló a que tomaran medidas que sólo ellos tenían a su alcance.

Sin embargo, entre el 1 y el 8 por ciento dijeron que las notas fueron causa adicional de “preocupación, confusión u ofensa”. A más de una cuarta parte le inquietaba la privacidad. Pero el 42 por ciento compartió las notas sus cónyuges o familiares.

Misma carga de trabajo para los médicos

Algunos médicos se mostraban preocupados de que el proyecto supusiera demasiado tiempo, o resultara en consultas más largas. Pero no sucedió así. Además, cuando acabó el estudio y se dijo a los médicos que podían eliminar las notas, "ninguno lo hizo", señaló Walker.

Mientras tanto, casi todos los pacientes (el 99 por ciento) dijeron que deseaban seguir viendo las notas de los médicos, añadió: "los pacientes dijeron cosas como que ‘ver algo por escrito lo hacía más verosímil’". Alguno añadió que nunca se había planteado ver las anotaciones, pero que ahora "le sería difícil ir a un médico que no las compartiera", aseguró.

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