Nuevas evidencias de que la mantequilla no es mala

Aunque algunos expertos en nutrición siguen recomendando reducir la ingesta de grasa saturada de carne y lácteos.

Según un nuevo estudio, es falso que adoptar los aceites vegetales -en lugar de las grasas saturadas animales- sea beneficioso para la salud cardiaca.

La nueva investigación muestra que aunque las personas a quienes se obligó durante un periodo corto a cambiar a aceite de maíz en lugar de grasas saturadas redujeron su colesterol, su riesgo de morir de forma prematura en realidad aumentó. Nada menos.

"Dado que los niveles de colesterol en sangre se asocian con el riesgo de enfermedad cardiaca y muerte, se sobreentiende que reducir el colesterol adoptando aceites vegetales supone reducir el riesgo de enfermedad cardiaca y muerte", señaló el director del estudio, Dr. Christopher Ramsden, del Servicio de Salud Pública de EE. UU.

Pero añadió que eso no se ha probado en un estudio aleatorio controlado, el estándar universal de excelencia en investigación médica.

Los investigadores estudiaron un trabajo realizado entre 1968 y 1973, con casi 9.500 personas, de edad promedio 52 años, que vivían en un hogar de acogida o en uno de seis hospitales de salud mental de Minnesota.

Los participantes se asignaron al azar a comer una dieta normal o una dieta en que se reemplazó la grasa saturada por alimentos hechos con aceite de maíz y con margarina de aceite de maíz. El aceite de maíz se usó en las ensaladas, la carne picada y en otras preparaciones. Esa parte del estudio duró entre 41 y 56 meses.

Los investigadores siguieron la salud de los participantes durante tres años, y no encontraron un beneficio en términos de longevidad. Sorprendentemente, hallaron evidencia de que unos niveles más bajos de colesterol se traducían en un riesgo más elevado de muerte. Por cada reducción de 30 miligramos por decilitro (mg/dL) en el colesterol, las probabilidades de morir durante el estudio aumentaron en un 22 por ciento, reveló el estudio.

La investigación se publicó en la revista The British Medical Journal. Puede acceder a un resumen aquí.

Controversia

Al menos tres expertos se muestran en completo desacuerdo y dijeron que los hallazgos son erróneos. Todos instaron a las personas a seguir las directrices nutricionales actuales que recomiendan un consumo más bajo de grasa saturada.

"Esta investigación no puede utilizarse para sacar ninguna conclusión sobre una dieta saludable", afirmó la Dra. Maryam Farvid, de la Universidad de Harvard. "A partir de la gran cantidad de información de otros estudios, sabemos que el riesgo de enfermedad cardiaca se reduce si las grasas saturadas, sobre todo la grasa de la carne roja y los lácteos, se reemplazan con grasas insaturadas de aceites vegetales líquidos como los aceites de soja, maíz, oliva y colza para cocinar, en las ensaladas y en la mesa".

El Dr. Frank Hu, igualmente de la Universidad de Harvard, se mostró de acuerdo. "El estudio tiene defectos, y los resultados no deben alterar las directrices actuales sobre la dieta que enfatizan unas fuentes sanas de grasas poliinsaturadas, como el aceite de oliva y de otras fuentes vegetales, los frutos secos, las semillas y el aguacate".

La Dra. Martha Belury, de la Universidad Estatal de Ohio, también criticó el estudio, aseverando que la grasa saturada es claramente un elemento negativo en la dieta. Aumenta la grasa en el cuerpo que se acumula alrededor del hígado, el páncreas y el tracto intestinal. "Las grasas saturadas sí parecen provocar esa acumulación, más que ninguna otras cosa que vemos en la dieta", advirtió.


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