Más sobre el acoso: las víctimas, en riesgo de depresión posterior

Los adolescentes jóvenes que han sufrido acoso están en riesgo mayor de depresión cuando llegan a la edad adulta, según una investigación reciente.

De los acosados, el 15 por ciento estaban deprimidos a los 18 años

"Encontramos que los adolescentes que reportaron haber sido acosados tenían una probabilidad doble de estar clínicamente deprimidos a los 18 años", señaló la Dra. Lucy Bowes, de la Universidad de Oxford, que dirigió la investigación.

"En estos estudios, nunca podemos estar seguros de que el acoso provoque la depresión", aclaró, "pero las evidencias sugieren que es así".

4.000 miembros del Avon Longitudinal Study of Parents and Children

Los investigadores usaron datos de casi 4.000 adolescentes del Avon Longitudinal Study of Parents and Children. El “Avon” es un grupo de niños nacidos en el condado de Avon en los años 1991 y 92. El Grupo se usa para investigaciones sobre Salud, Educación y otras disciplinas de carácter social.

A los 13 años, todos completaron un cuestionario sobre acoso. A los 18, se evaluó su eventual depresión.

El estudio encontró que casi 700 adolescentes dijeron que habían sido acosados "frecuentemente" (más de una vez por semana) a los 13 años. De éstos, casi el 15 por ciento estaban deprimidos a los 18 años. Más de 1.440 adolescentes más reportaron algo de acoso, de una a tres veces en un periodo de seis meses, a los 13 años. De éstos, el 7 por ciento estaban deprimidos a los 18. En comparación, apenas el 5,5 por ciento de los adolescentes no acosados estaban deprimidos a los 18.

El estudio fue objeto de un comunicado de la Universidad de Bristol.

El estudio también mostró que los adolescentes más acosados tendían a permanecer deprimidos más tiempo que los demás. En el 10 por ciento de los más acosados que se deprimieron, la depresión duró más de dos años. En comparación, apenas el 4 por ciento del grupo que nunca había sido acosado tuvo una depresión duradera.

Insultos, robos y palizas

Entre las tácticas de acoso, los insultos fueron lo más frecuente: más de una tercera parte de los adolescentes los sufrió. A uno de cada cuatro le robaron. Alrededor del 10 por ciento recibió golpes o una paliza.

La mayoría nunca lo contó a un profesor, y casi la mitad no dijo nada a sus padres. Pero hasta tres cuartas partes sí se lo contaron a un adulto si el acoso era físico, según el estudio.

Bowes añadió que otros estudios han hallado la misma asociación entre acoso y depresión. “Si resulta que sí hay un factor causal, el acoso podría explicar el 30 por ciento de los casos de depresión que se contrae a principios de la edad adulta”.

Debido a que los niños acosados con frecuencia no se lo cuentan a sus padres o profesores, Bowes dijo que los padres deben conocer las señales potenciales. Si un niño se muestra renuente a ir a la escuela, los padres deben indagar los motivos y preguntar sobre sus relaciones en el colegio, sugirió.

Bowes señaló que, “por supuesto, los padres también deben creer a sus hijos si se quejan sobre el acoso, y efectuar el adecuado seguimiento con el personal docente”.

El estudio se publicó en la revista British Medical Journal. Puede leer un resumen aquí.

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