Los amantes del riesgo no dejan de serlo con la edad

La mayoría de los que asumen riesgos en la juventud lo siguen haciendo a medida que envejecen; y eso les hace más susceptibles al fraude en la vejez, según un reciente estudio.

La investigación, llevada a cabo en Alemania, se basó en más de 44.000 personas, de 18 a 85 años de edad. Se siguió a los voluntarios durante diez años. Los resultados muestran que el nivel de asunción de riesgos de una persona tiende a mantenerse estable con el tiempo.

Un ejemplo: Un practicante de puenting a los 20 es más propenso a, un suponer, circular en moto a una mayor edad.

"Los datos sugieren que asumir riesgos es un rasgo más de la personalidad, en el sentido de que permanece relativamente estable durante la mayor parte de la edad adulta", señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Yale el coautor del estudio, Dr. Gregory Samanez-Larkin, de dicha Universidad.

Eso sí: asumir riesgos con fines recreativos se reduce significativamente a partir de los 30, según el estudio.

"En general, el estereotipo es que asumimos menos riesgos a medida que envejecemos, y en general, los entrevistados nos dicen que es verdad. La parte nueva e interesante de este estudio es que el efecto de la edad sobre el riesgo varía en una gama de actividades", añadió Samanez-Larkin.

“Por ejemplo, la inclinación de una persona a asumir riesgos financieros decae hacia la edad de la jubilación, pero no hay un declive en la toma de riesgos sociales, como confiar en los demás”, explicó.

Lo cual sugiere que las personas más confiadas cuando son más jóvenes podrían ser más vulnerables a fraudes o timos en la vejez. "Esto tiene implicaciones potenciales sobre cómo podríamos proteger mejor a los mayores", concluyó.

El estudio se publicó en la revista Journal of Personality and Social Psychology. Puede leer un resumen aquí.


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