Horas de sueño y mortalidad

El sueño influye

Un importante número de estudios ha examinado el efecto de la duración del sueño sobre la mortalidad. La mitad de ellos demuestra una asociación en forma de U entre el sueño y todas las causas de mortalidad en ambos sexos.

Niña durmiendo

Los adultos, 7-8 horas diarias

©PhotoDisc

¿Cada vez menos horas?

En las actuales sociedades industrializadas las personas cada vez dormimos menos horas y mostramos mayores niveles de trastornos del sueño. Este cambio, el acortamiento del tiempo de sueño para disponer de más tiempo para el ocio, y los turnos de trabajo, ha significado que la gente se queje de mayores problemas de fatiga, cansancio y somnolencia diurna que hace tan sólo unas décadas.

Efectos indeseables

El sueño representa el proceso diario de descanso y recuperación fisiológica y la pérdida de sueño tiene efectos dañinos sobre diversas funciones endocrinas, inmunológicas y del metabolismo. A pesar de ello, pocas investigaciones han examinado los efectos del cambio de la duración del sueño sobre la mortalidad.

En este trabajo los autores examinan la duración del sueño y el cambio en la duración del mismo como predictores de todas las causas de muerte (cardiovascular y no cardiovascular) en un gran grupo de ciudadanos británicos.

Fueron evaluados más de 10.000 personas de 35 a 55 años de los que 9.700 participaron en la fase 1 (cuestionario inicial) y 7.700 en la fase 3 del estudio (cuestionario final). Los resultados mostraron asociaciones en forma de U entre las horas de sueño (<5, 6, 7, 8 y >9) en las fases 1 y 3 y la subsiguiente mortalidad tanto cardiovascular como no cardiovascular.

Menos horas, mayor mortalidad cardiovascular...

Se observó que un descenso en la duración de las horas de sueño por debajo de las 6-8 horas habituales se asociaba con mayor mortalidad cardiovascular. Sin embargo, también se comprobó que un aumento de las horas de sueño por encima de 7-8 horas se asociaba con mayor mortalidad no cardiovascular.

... y más horas, mayor mortalidad no cardiovascular

Los autores concluyen que este es el primer estudio que muestra que tanto el aumento como la disminución de las horas de sueño se asocian con un aumento en la mortalidad a través de efectos sobre las muertes cardiovasculares y no cardiovasculares, respectivamente.

Un riesgo que debe tomarse en cuenta

Los pacientes que refieren un descenso en las horas de sueño deberían ser considerados como pacientes de riesgo para sufrir mayor mortalidad cardiovascular y por todas las causas de muerte. Son necesarios nuevos estudios para determinar las causas de muerte que contribuyen al exceso de mortalidad no cardiovascular observada en las personas que duermen más horas de las habituales.

En términos de prevención, los hallazgos indican que dormir 7-8 horas cada noche es óptimo para la salud. ¡Felices sueños!

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