Hacia un único grupo sanguíneo

Un grupo de investigación canadiense afirma estar cerca de poder transformar cualquier tipo de sangre en la del grupo O, el donante universal. El grupo O se puede trasfundir a cualquier paciente, con independencia de su propio grupo sanguíneo.

El efecto en los bancos de sangre será revolucionario

Los investigadores han desarrollado una enzima especial que puede eliminar de los glóbulos rojos las sustancias responsables de las reacciones inmunitarias si un paciente recibe sangre de un grupo erróneo. Estas reacciones son potencialmente letales.

La enzima aún no es suficientemente efectiva como para procesar a gran escala sangre de los grupos A o B en tipo O, dijo el director del estudio, Dr. David Kwan, de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá.

"Aún no hemos llegado a ese punto. En realidad es un paso en esa dirección", comentó Kwan. "Lo importante es que hemos mostrado que es posible mejorar estas enzimas".

Bancos de sangre

El efecto de un proceso que pudiera convertir cualquier tipo de sangre en el donante universal sería revolucionario para los bancos de sangre del mundo, aseguró el Dr. Richard Benjamin, de la Cruz Roja Americana.

Los bancos de sangre dependen mucho de los donantes del tipo O, sobre todo si su sangre es de factor Rh negativo, apuntó Benjamin.

Alrededor del 11 por ciento de las transfusiones en los hospitales se realizan con sangre O Rh negativo, aunque apenas el 6 por ciento de la población tiene ese tipo de sangre.

Les pedimos con frecuencia que donen sangre; en realidad, los hemos molestado a modo, añadió.

Los trasplantes

"La tecnología no está disponible al cien por ciento", dijo Kwan. "Hay que eliminar los antígenos casi del todo. Se puede eliminar la mayor parte de ellos de las células sanguíneas, pero, hoy en día, si se tiene un tipo de sangre que no se corresponde, sigue habiendo una reacción inmunitaria".

Desarrollar la enzima lo suficiente como para crear sangre tipo O a partir de la tipo A o B, más la realización de los preceptivos ensayos clínicos tardará 5 ó 10 años como mínimo, dijo.

Una vez perfeccionado, el mismo proceso podría ayudar para ayudar al cuerpo a aceptar otras donaciones, como los trasplantes de órganos, planteó Kwan.

"Los mismos antígenos que intentamos eliminar de los glóbulos rojos se encuentran en otros tejidos y órganos que se pueden trasplantar", dijo.

Los resultados del estudio aparecen en la revista Journal of the American Chemical Society. Puede leerlo aquí (en inglés).

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