El sexo a los ochenta puede ser mejor que a los cincuenta

Al menos eso dice un nuevo estudio.

Parece lógico pensar que, con probables problemas de salud -y sobre todo de movilidad- a cuestas, la frecuencia del sexo a los ochenta es poco menos que inexistente y, desde luego, mucho menor que la que se disfruta a los cincuenta.

Bueno, pues una investigación reciente muestra que no necesariamente es así.

Los datos recopilados de más de 7.000 voluntarios de más de 50 años mostraron que las mujeres de más de 80 años disfrutaban más del sexo que las que eran 30 años más jóvenes. Según el estudio, los problemas con la excitación eran reales entre los 50 y los 79, pero disminuían por encima de los 80. También se halló que una de cada diez mujeres de 85 o más años era sexualmente activa.

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Siempre según la investigación, publicada por el International Longevity Centre, de la University College, en Londres, las mujeres asociaban la satisfacción sexual con un mayor número de relaciones. Por su parte, los hombres eran felices con 2 ó 3 experiencias sexuales semanales, pero reportaban menor satisfacción si el número aumentaba.

Los autores opinan que la mayor satisfacción puede deberse a que los mayores se sienten mejor en su propia piel y, a la vez, a que entienden que el sexo no tiene por qué ser perfecto.

“Globalmente, la sociedad percibe que el sexo se acaba a los 80, por desgana, falta de humor o por las razones que sean. Evidentemente no es así como lo ven los mayores de 80. No hay un límite de edad y hay que dejar de lado esas creencias”, dijo el Dr. David Lee, de la Universidad de Manchester, autor del estudio.

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“La mejora de la vida sexual a esas edades podría deberse a la duración de la relación sentimental, a que se liberan de todo tipo de prejuicios –se sienten mejor consigo mismos- o, simplemente, a que ya no hay más gente en casa”, añadió.

Las conclusiones, para el autor, son que hay que tener más en cuenta la salud sexual de los mayores y que debería ser más normal hablar de vida sexual en la tercera edad, en lugar de obviar, cuando no demonizar, el tema.


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