El golpe de calor, una amenaza real

Es muy difícil calcular el número de muertes producidas por una ola de calor, y los organismos oficiales no se ponen de acuerdo, lo que dificulta aún más el cálculo. El verano más caluroso de lo que va de siglo, el de 2003, parece que se cobró la vida de más de 52.000 personas en Europa, con 10.400 muertes estimadas solo en Francia. En España, se piensa que ese año hubo 6.500 fallecimientos debidos al calor.

Ese año fue excepcional, qué duda cabe, con un récord de temperatura en España de 47,8ºC en Denia o más de 45ºC en Jerez de la Frontera.

El golpe de calor

Lea aquí cómo identificar el golpe de calor, o insolación, y qué hacer

    Este verano, según la Agencia Española de Meteorología, no vamos a llegar a tanto, pero, aun así, prevé una “alta probabilidad de valores superiores a los normales en toda España, salvo en el cuadrante noroccidental, donde no se aprecian diferencias significativas con respecto a la climatología. Período de referencia: 1981-2010”.

    “Cuando la temperatura cambia rápidamente, como puede ser con una ola de calor repentina, el cuerpo intenta mantener una temperatura corporal normal, esto es, 37ºC, ajustando el flujo sanguíneo y la sudoración”.

    “La mayoría de la población puede adaptarse a los cambios de temperatura en aproximadamente una semana, pero algunas personas necesitan el doble de tiempo para hacerlo”, señaló la Dra. Jennifer Caudle, de la Universidad de Rowan, EE.UU., en un comunicado de prensa. “Las olas de calor iniciales del verano pueden ser particularmente peligrosas”.

    "Los organismos de los niños pequeños y de las personas mayores no son capaces de hacer esos cambios tan fácilmente como los adultos sanos, lo que provoca un riesgo más alto de sufrir problemas graves, que pueden acabar incluso con la vida de los afectados”.

    Además de su incapacidad de adaptarse rápidamente a los cambios de temperatura, las personas mayores tienen menos probabilidades de sentir y responder a los cambios de temperatura, señaló. “También tienen un reflejo de sed más bajo que evita que beban la cantidad adecuada de líquido", añadió.

    No está de más recordar algunos consejos para mantenerse seguro:

    • Aplíquese un filtro solar y vuélvalo a hacer con frecuencia.
    • Asegúrese de que los niños beben mucha agua, porque se deshidratan más rápidamente que los adultos.
    • Compruebe cómo están sus familiares o vecinos de edad avanzada dos veces al día.
    • Asegúrese de que las personas mayores llevan ropa holgada y ligera.
    • Evite las bebidas con cafeína o azucaradas, que pueden empeorar la deshidratación.
    • Si las personas mayores prefieren quedarse en interiores, pero no tienen aire acondicionado, llévelos a algún lugar donde haga fresco, como un centro comercial o una biblioteca.
    • Lleve a cualquier persona que muestre señales de enfermedad relacionada con el calor a una zona fría, añadió Caudle. Deles bastante líquido frío, sin cafeína y sin alcohol cada 10 o 15 minutos.

    Las señales de advertencia de problemas debidos al calor incluyen sudoración, mareo, debilidad, náuseas, enrojecimiento o calentamiento de la piel, desmayos, sensación de confusión y problemas con la coordinación o el equilibrio.


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