El cambio de hora

El cambio de horario

Una cuarta parte de la población mundial es sometida a un cambio horario de una hora dos veces al año para, supuestamente, ahorrar luz. Esto supone un cambio en los relojes sociales, pero no en los medioambientales (el amanecer, por ejemplo). A pesar de que más de 1.500 millones de personas en todo el mundo sufren este fenómeno del cambio horario, se han hecho pocos estudios para evaluar el impacto de este ahorro de luz sobre la fisiología y el comportamiento de los humanos.

Puesta de sol

El cambio de horario conlleva alteraciones del sueño

©NetDoctor Geir

Estudios para todos los gustos

Uno de los pocos estudios realizados sobre este asunto no encontró efectos sobre los trastornos psiquiátricos; otros estudios han investigado el efecto sobre los accidentes de tráfico con resultados no concluyentes. Los estudios sobre el comportamiento de los individuos sometidos a estos cambios son raros: el primero de ellos mostró un ajuste total de la hora de levantarse tras 5 días; el segundo registró electroencefalogramas durante el sueño y concluyó que la estructura del sueño se ajusta bien a los pocos días del cambio horario realizado en primavera. El estudio más amplio, realizado con 101 individuos, encontró un ajuste instantáneo de las horas de irse a la cama en ambas transiciones (primavera y otoño), mientras que el ajuste de las horas de levantarse costó una semana. Otro estudio encontró diferencias entre los individuos a la hora del ajuste (de 1-2 días hasta 2 semanas), pero no observaron efectos en el cambio realizado en el otoño.

Capacidad de adaptación

Cuando se estudian los efectos del ahorro de luz diurna de las transiciones de la primavera y el otoño, básicamente se está investigando la capacidad de adaptación de los individuos a un nuevo horario social y debería considerarse, por tanto, el cronotipo, es decir, la fase individual de sincronización que difiere sustancialmente dentro de una población determinada. Dependiendo del genotipo, del sexo, de la edad y de la exposición solar, nuestros relojes biológicos adoptarán una fase diferente de relación con el amanecer.

Los investigadores de este estudio examinaron la adaptación del reloj circadiano humano tanto a la estación del año como al cambio horario para aprovechar la luz diurna. En una primera fase, evaluaron los datos de más de 55.000 personas de Europa Central y observaron que la hora de acostarse sigue la progresión estacional del amanecer bajo el horario estándar, pero no cuando se realiza el cambio horario para aprovechar mejor la luz solar.

En una segunda fase, analizaron la hora de acostarse y la actividad durante 8 semanas alrededor de cada transición de cambio horario en 50 individuos que fueron evaluados para su fase individual de ajuste o sincronización. Ambos parámetros se ajustaron rápidamente al cambio de horario efectuado en el otoño, pero el tiempo de actividad no se ajustó al cambio horario realizado en la primavera.

La adaptación es variable

Los investigadores concluyen que el sistema circadiano humano (el ciclo de actividad de las 24 horas del día) no se ajusta a los cambios horarios a que somos sometidos en primavera y otoño y que su adaptación estacional a los fotoperíodos en cambio se ve interrumpida por la llegada del horario de verano. Esta interrupción podría extenderse a otros aspectos de la biología estacional de los humanos.

The human circadian clock´s seasonal adjustment is disrupted by daylight saving time. Thomas Kantermann, Myriam Juda, Martha Merrow, Till Roenneberg. Current Biology2007; doi: 10.1016/j.cub.2007.10.025
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