El efecto del Zika sobre el feto podría ser aún peor

Es ya conocido que parece que el virus del Zika causa microcefalia, una grave malformación que conlleva discapacidades en diferente grado.

Pues ahora un nuevo estudio sugiere que el daño podría ser aún peor, provocando una malformación mortal. Una mujer brasileña de 20 años dio a luz a un bebé, que nació muerto, cuya autopsia reveló no sólo microcefalia sino que padecía hidranencefalia: casi no tenía tejido cerebral.

Un exceso de fluido acumulado en el feto provocó inflamación y daño en distintas partes del cuerpo, una afección conocida como hidropesía fetal, apuntó un grupo de investigadores brasileños y de la Universidad de Yale.

¿Es prematuro?

Todavía es pronto para asegurar que el Zika fuera la causa de esos trastornos, y los expertos dicen que quedan muchas preguntas por responder. Algunos médicos incluso critican lo prematuro de achacar al virus los defectos congénitos citados, aduciendo que la evidencia es circunstancial.

Estas críticas, formuladas por 14 investigadores brasileños y estadounidenses, aparecieron en la revista Annals of Internal Medicine. Puede leer aquí un resumen.

Desde que el virus se detectó en Brasil la primavera pasada, el virus del Zika se ha propagado a más de 32 países en Sudamérica y el Caribe. La Organización Mundial de la Salud estima que en 2017 podría haber hasta 4 millones de casos de Zika en el continente americano.

Sin síntomas previos

La embarazada en cuestión evolucionaba normalmente durante el primer trimestre. Pero una ecografía rutinaria reveló que el peso del feto estaba muy por debajo de lo normal, y en la semana 30 del embarazo el feto mostraba una variedad de defectos congénitos. Los médicos indujeron el parto en la semana 32, después de que otra ecografía mostrara que había muerto.

La mujer no había informado de ninguno de los síntomas comúnmente asociados al Zika (como sarpullidos, fiebre o dolores similares a los de la gripe) ni antes ni durante las primeras semanas del embarazo, informaron los autores del estudio.

Los investigadores confirmaron la presencia del virus del Zika en el feto, aparentemente la misma cepa que se propaga actualmente a través en Sudamérica y el Caribe.

Toda mujer embarazada que haya visitado una región infectada con el Zika debe informar al médico y hacerse un análisis de sangre del virus, idealmente entre dos y doce semanas tras la exposición potencial, recomienda la OMS.

La nueva investigación se publicó en la revista PLOS Neglected Tropical Diseases. Puede leerla aquí.


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